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Irse de rumba en Caracas, sólo antes del anochecer

Como los tiroteos y los secuestros están a la orden del día en esta ciudad que antes era famosa por su animada vida nocturna, la gente que va a los restaurantes y las discotecas empieza a decaer al caer la noche. Las empresas están acortando sus horarios y abriendo más temprano.
14 junio 2015 16:35 Última actualización 15 junio 2015 5:0
Venezuela

La afluencia a restaurantes y bares de Caracas disminuyó por las noches; ahora la gente va durante el día. (Reuters)

CARACAS.  Durante años en Caracas, como en la mayoría de las ciudades, el sol se ponía antes de que se encendieran las luces de los bares. Ya no. Si uno se da una vuelta por La Cita, un bar de estilo español del centro de la ciudad, verá a clientes como Freddy Barraiz, un formal médico de 64 años, bebiendo vino a plena luz del día.

“Es una carrera contra el tiempo”, dijo Barraiz. “A las 6:00, uno empieza a ponerse nervioso”.

Como los tiroteos y los secuestros están a la orden del día en esta ciudad que antes era famosa por su animada vida nocturna, la gente que va a los restaurants y las discotecas empieza a decaer al caer la noche. Las empresas están acortando sus horarios y abriendo más temprano.

“Lo que nos permite seguir viviendo es el almuerzo”, se lamentó el dueño de La Cita, Javier López.

Venezuela nunca estuvo libre de delito. Pero los viejos problemas de inseguridad se han visto exacerbados por las políticas erráticas del fallecido Hugo Chávez, que dio preferencia a las fuerzas militares por sobre la vigilancia policial tradicional. Como los soldados tienen poca capacitación en el control de la delincuencia, el delito sufrió una explosión al implosionar la economía y surgir tensiones políticas.

“Lo que el Estado ha creado es la receta perfecta para una situación de caos”, dijo Verónica Zubillaga, socióloga de la Universidad Simón Bolívar de Caracas. El recurrir a las fuerzas armadas, explicó, debilitó a la policía y llevó a que los delincuentes reincidentes abarrotaran las cárceles, que son escuelas de criminalidad.

Patrullas de miembros de la Guardia Nacional fuertemente armados son una imagen común en toda Caracas. Si bien el gobierno, ahora a cargo del sucesor de Chávez, Nicolás Maduro, no publica estadísticas amplias sobre delito desde hace más de una década, se cree que los asesinatos se cuadruplicaron en los últimos 16 años, según el Observatorio Venezolano de Violencia, una organización sin fines de lucro.

Zonas ricas

El aumento del índice de delitos –actualmente uno de los más altos del mundo- no sólo ha alejado a los juerguistas del centro de clase obrera de la ciudad, donde está ubicada La Cita, sino también de las zonas más ricas del este de Caracas

“Esto era la milla de oro”, señaló con nostalgia el chef Carlos García, de 42 años, dueño de Alto, un restaurante de comida venezolana moderna del elegante barrio de Los Palos Grandes. La zona –una delgada franja de calles que tienen como fondo las verdes montañas que separan Caracas del mar Caribe- en otra época estaba poblada de bares de sushi y churrasquerías que solían frecuentar los noctámbulos.

“El negocio ha cambiado por completo”, dice García, que eliminó el servicio de fin de semana para centrarse en los almuerzos. “Todo pasa por la seguridad”.

Un estudio conjunto publicado este año por tres universidades de Caracas reveló que estos temores no sólo se daban en la capital y que afectaban a un gran número de personas.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Calidad de Vida 2014, para la que se entrevistó a casi mil 500 personas, el 62 por ciento de los consultados dijo que últimamente había limitado sus actividades recreativas debido al miedo a la inseguridad. Y el 43 por ciento informó haber reducido su trabajo o su estudio.