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Iowa será el primer reto; Trump el que más avanza

El próximo lunes comienza en Iowa, Estados Unidos, las elecciones primarias en las que saldrán los candidatos, demócrata y republicano; este sistema de elección democrático sólo se utiliza en la Unión Americana. 
Agencias
29 enero 2016 0:10 Última actualización 29 enero 2016 5:0
A pesar de que Trump no participó en el debate de ayer continúa encabezando los sondeos de preferencias. (Reuters)

A pesar de que Trump no participó en el debate de ayer continúa encabezando los sondeos de preferencias. (Reuters)

El próximo lunes arrancan en Iowa las elecciones primarias de las que saldrán los candidatos, demócrata y republicano, que contendrán el 8 de noviembre para sustituir a Barack Obama en la Casa Blanca, a partir del 20 de enero de 2017.

Los procedimientos de postulación en Estados Unidos difieren de los de la mayoría de los sistemas democráticos en sentido estricto, ya que el procedimiento de elecciones primarias sólo se utiliza en la Unión Americana.

Durante los próximos cinco meses, los votantes de ambos partidos elegirán, Estado a Estado, a miles de delegados. Votarán millones de ciudadanos y se gastarán millones de dólares. Los candidatos llevan ya más de medio año en campaña, y a los nominados les quedan 10 meses más de viajar por el país, dormir en hoteles de carretera, cortejar a votantes y a donantes en una carrera incierta para ser el presidente del país más poderoso del mundo.

Todo esto empezará en Iowa, un Estado en el Medio Oeste de 3.1 millones de habitantes predominantemente blancos y rurales, poco representativo de la diversidad del resto del país, pero que históricamente señala a los candidatos con posibilidades de ser nominados y descarta a los más débiles.

Los demócratas tienen tres candidatos: la exsecretaria de Estado, Hillary Clinton, el senador por Vermont, Bernie Sanders y el exgobernador de Maryland, Martin O’Malley. Los republicanos a 12, incluido el controversial magnate Donald Trump.

INSATISFACCIÓN

La favorita demócrata (Clinton), teme la fuerza de su rival de izquierdas, el senador Sanders, quien atrae el voto progresista; mientras que a la derecha, el éxito de Trump, que esta semana alcanzó un nuevo récord de apoyo entre miembros del partido del elefante (40 por ciento), siembra el pánico en las élites republicanas.

Personajes como Trump han capitalizado, según algunos especialistas como Andrew Selee, la insatisfacción de la clase trabajadora blanca: 
“Está claro que muchos blancos sienten que están en crisis y que los candidatos, en el intento de hacerse con lo que será un bloque de votantes sustancial, están modelando sus programas electorales pensando en un público que se siente cada vez más invisible”, explicó.

Un sondeo reciente de la revista Esquire y la cadena NBC revela que la mitad de los estadounidenses están más enojados que el año pasado y que los blancos son el grupo étnico más enfadado, más que los negros y los hispanos.