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Grupo de al-Qaida reivindica ataque en Líbano

01 febrero 2014 10:14 Última actualización 04 enero 2014 13:15

   [Operaciones del Estado Islámico de Irak y el Levante revelan que la guerra civil siria se está extendiendo cada vez más a Líbano. / Reuters] 


 
AP
 
Beirut.- Un grupo vinculado con al-Qaida reivindicó este sábado un atentado suicida esta semana en un barrio chií de Beirut, al tiempo que sus combatientes se enfrentan con otros rebeldes en la vecina Siria.
 
Las operaciones del Estado Islámico de Irak y el Levante, ahora en ambos países, dejan entrever cómo la guerra civil siria se está extendiendo cada vez más a Líbano.
 
Al menos cinco personas murieron en el ataque del jueves en un barrio del sur de Beirut que es bastión del grupo extremista chií Jezbolá.
 
El Estado Islámico de Irak prometió realizar más ataques.
 
Fue "el primer pago pequeño de una abultada cuenta que esos criminales hipócritas deben esperar", afirmó en una declaración, refiriéndose al Jezbolá. La declaración fue colocada en un portal usado por extremistas suníes. El grupo SITE Intelligence Group, con sede en Estados Unidos y especializado en monitorear cibersitios extremistas, también publicó la noticia.
 
El grupo de al-Qaida busca castigar a Jezbolá — y sus partidarios chiíes libaneses — por enviar combatientes a Siria.
 
Fue el más reciente de una ola de ataques en Líbano en los últimos meses. La violencia ha sacudido barrios chiíes y suníes, azuzando más tensiones sectarias por el respaldo de las comunidades libanesas a sus correligionarios en bandos opuestos de la guerra en Siria.
 
Pero el atentado reflejó también cómo los libaneses se están tornando el uno contra el otro. También el sábado, las autoridades en Líbano confirmaron la identidad del atacante suicida. La prensa local dijo que era un ciudadano del norte del país.
 
El ataque del jueves se produjo una semana después de que el estallido de un coche bomba en el centro de Beirut derivó en la muerte del prominente político suní Mohamed Chatah. El ex ministro de Finanzas y colaborador del ex primer ministro Saad Hari era un fuerte crítico del presidente sirio Bashar Assad y sus aliados de Jezbolá.
 
En noviembre, atacantes suicidas detonaron sus explosivos junto a la embajada iraní en Beirut, donde mataron a 23 personas. Irán es el principal patrocinador de Jezbolá y un firme aliado de Siria, y la embajada de esa república islámica está ubicada en un elegante distrito chií.
 
Otra explosión en agosto derivó en la muerte de 20 personas en el distrito de Beir al-Abed, cerca del barrio de Haret Hreik, donde ocurrió el ataque del jueves.
 
Dos semanas más tarde, el estallido de dos bombas junto a dos mezquitas suníes en la norteña ciudad de Trípoli provocó el fallecimiento de numerosas personas.
 
Las tensiones en Líbano reflejan la naturaleza cada vez más sectaria de la guerra civil siria, en la que milicias extremistas suníes que dominan las filas rebeldes han mostrado intolerancia hacia las minorías en el país.
 
En respuesta, las minorías han respaldado a Assad o han permanecido neutrales ante el temor de un futuro con los extremistas suníes en el poder.
 
En días recientes, las tensiones entre rebeldes islámicos y el Estado Islámico de Irak se han incrementado, luego que combatientes del grupo de al-Qaida fuesen acusados de asesinar a un popular médico. El sábado los insurgentes le dieron a sus rivales de al-Qaida un ultimátum de 24 horas para rendirse.
 
El Observatorio Sirio por los Derechos Humanos, con sede en Gran Bretaña, indicó que rebeldes de una alianza de grupos islámicos atacaron a los combatientes del Estado Islámico de Irak y el Levante, matando y capturando a varios de ellos en choques que se han extendido a las provincias norteñas de Idlib y Alepo.