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'Grinch' roba las bonificaciones decembrinas en Japón

Analistas de Japón pronostican una caída de 1 por ciento en promedio en las bonificaciones de invierno para los trabajadores asalariados luego de la debilidad en la economía, mismas que se suman a la contracción de las bonificaciones de verano.
Bloombergt
26 noviembre 2015 16:44 Última actualización 29 noviembre 2015 5:0
Yuan

Los salarios de base podrían crecer aproximadamente 0.5 a 1 por ciento en 2016. (Bloomberg)

La débil economía de Japón no necesita más malas noticias, a pesar de que parecerían estar llegando, ya que los analistas pronostican una caída en las bonificaciones de invierno para los trabajadores asalariados.

Los Empleados permanentes a tiempo completo pueden esperar una disminución promedio de 1 por ciento en sus pagos de fin de año, de acuerdo con una estimación de BNP Paribas. Mitsubishi UFJ Research Consulting proyecta una caída de 2.1 por ciento.

Eso es un trago amargo para los trabajadores después de que las bonificaciones de verano se contrajeron, y una decepción para el gobierno del primer ministro, Shinzo Abe, ya que impulsa las ganancias salariales para ayudar a avivar los gastos de consumo y el crecimiento económico.

Mientras que los salarios bases mensuales están subiendo - y son un determinante más importante de los gastos de consumo que las bonificaciones - estos, hasta ahora, han estado a la altura de las esperanzas de Abe y del banco central.

Los salarios de base podrían crecer aproximadamente 0.5 a 1 por ciento el próximo año, de acuerdo con Masamichi Adachi, economista de JPMorgan y un ex funcionario del Banco de Japón.

El gobernador del Banco de Japón, Haruhiko Kuroda, dijo la semana pasada que los aumentos salariales han sido "un poco lentos" teniendo en cuenta los altos ingresos de negocios y el ajustado mercado de trabajo.

Los economistas de BNP y Goldman Sachs señalaron que las empresas podrían haber frenado las bonificaciones y otros beneficios, ya que incrementaron salarios un poco más en 2015.

Eso podría brindar a los trabajadores una pizca de esperanza de que algo de lo que se pierde por sus bonificaciones de invierno se recuperara en sus cheques de pago, cuando se entablen las conversaciones de primavera por los salarios mensuales el próximo año.