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Gobierno de Singapur sugiere a la población no estudiar la universidad 

Lee Hsien Loong, primer ministro de Singapur trata de convencer a la sociedad que no es necesario estudiar en una universidad para tener una buena carrera. 
Bloomberg
04 mayo 2015 19:53 Última actualización 05 mayo 2015 5:0
La educación de Singapur está rankeada entre las mejores del mundo. (@dlSingapore)

La educación de Singapur está rankeada entre las mejores del mundo. (@dlSingapore)

La singapurense Carmen Kok lamenta no haber ido a la universidad. No piensa dejar que su hija cometa el mismo error aun cuando tenga que mandarla al extranjero para encontrar una vacante.

“En Singapur no se puede progresar sin un título”, dijo Kok, de 47 años, que planea gastar tres veces lo que gana en un año como peluquera para enviar a su hija a la universidad en Corea del Sur. “Puede que consiga trabajo si no va a la universidad pero recibirá un sueldo más alto si lo hace”.

Las madres tigres de Singapur se están convirtiendo en un dolor de cabeza para el primer ministro Lee Hsien Loong, que trata de convencer a la población de que no tiene necesidad de estudiar en la universidad para hacer una buena carrera. Tras dictar medidas drásticas contra la inmigración y la desaceleración de la economía, necesita menos graduados y más trabajadores para dotar de personal a los astilleros, las fábricas y los hoteles que mantienen el país en marcha.

Lee, que se recibió en la Universidad de Cambridge en Inglaterra con diploma de honor, lidera una campaña que incluye discursos y giras promocionales para convencer a los jóvenes de incorporarse a la fuerza laboral conforme a un sistema que sigue el modelo de aprendices de Alemania. El programa “ganar y aprender” propone poner a trabajar a los graduados de escuelas técnicas y al mismo tiempo darles la oportunidad de continuar con su educación a tiempo parcial.

TENDENCIA INTERNACIONAL

Lee es el último dirigente asiático con un sistema educativo de primer nivel que trata de pisar el freno, en tanto las universidades generan más y más graduados que no se adaptan a los empleos disponibles. Hace algunos años, Corea del Sur anunció que podría cerrar algunos institutos de educación superior ante lo que el entonces presidente Lee Myung Bak denominó “inscripción imprudente en la universidad”.

“En el mundo desarrollado, hay una clara tendencia internacional a hacer de la educación vocacional una verdadera opción para más jóvenes”, señaló Pasi Sahlberg, profesor invitado de la Escuela de Graduados en Educación de la Universidad de Harvard en Cambridge, Massachusetts. Sin embargo, muchos todavía lo ven como una “opción secundaria”, en especial en Asia, donde los padres suelen creer que “la educación superior es la única clave para la prosperidad y el éxito”.

Seis de cada diez singapurenses de entre 25 y 29 años completaron la educación terciaria, el porcentaje más alto del mundo y ligeramente superior al de Corea del Sur, de acuerdo con las últimas cifras del Banco Mundial, que corresponden a 2010.

El éxito de esta campaña es crucial para el futuro de Singapur porque modifica su mercado laboral”, opinó Vishnu Varathan, economista de Mizuho Bank Ltd. en Singapur. “Es difícil convencer de ello a los singapurenses que ven en la universidad el único camino a un buen salario”.