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Felipe VI pide erradicar corrupción de raíz

Durante el mensaje navideño, el monarca hizo alusión a su hermana Cristina, imputada por delitos fiscales, al mencionar que "los ciudadanos necesitan estar seguros de que el dinero público se administra para los fines legalmente previstos, que no existen tratos de favor por una responsabilidad pública"
AP
24 diciembre 2014 14:52 Última actualización 24 diciembre 2014 14:52
Felipe VI

Felipe VI dijo que la economía debe estar al servicio de las personas y proteger a los más desfavorecidos. (AP)

MADRID. Felipe VI hizo un encendido alegato en defensa de instituciones públicas honradas y pidió erradicar la corrupción de raíz en su primer discurso de Nochebuena como rey de los españoles, marcado por la reciente acusación contra su hermana por dos delitos de fraude fiscal.

"Los ciudadanos necesitan estar seguros de que el dinero público se administra para los fines legalmente previstos, que no existen tratos de favor por una responsabilidad pública", dijo Felipe VI en clara alusión a su hermana la infanta Cristina de Borbón pero sin mencionarla. "Debemos cortar de raíz y sin contemplaciones la corrupción".

"La honestidad de los servidores públicos es un pilar básico de nuestra convivencia en una España que todos queremos sana y limpia", agregó.

Un juez dictó apertura del juicio oral contra Cristina, su esposo Iñaki Urdangarin y otras 15 personas vinculadas a una presunta trama de malversación de fondos públicos en las mediterráneas Islas Baleares. El caso de la infanta ha dilapidado la imagen de la monarquía. Pero otros muchos gobiernos locales y regionales y los principales partidos políticos del país están salpicados por causas de corrupción.

Felipe se ha propuesto dotar de una mayor transparencia a la corona. El discurso de Nochebuena es el más importante que pronuncia el rey de España en todo el año, transmitido por todas las televisiones y radios del país, así como por internet, y era el primero del nuevo monarca tras la abdicación de Juan Carlos y su subida al trono en junio.

Las palabras ilusión y confianza tejieron el discurso a la hora de anunciar un tiempo nuevo para la monarquía. La imagen del tradicional discurso no rompió mucho con el pasado. Felipe apareció sentado en un salón, rodeado de fotos de su familia: la reina Letizia y sus hijas las infantas Leonor y Sofía, así como una imagen junto a su padre.

Felipe valoró los otros dos grandes contenciosos que afectan a España: la economía y la situación de Cataluña. Y lo hizo con un toque diferente al de su padre en el pasado, menos solemne y más cercano, distanciándose de algunos de los mensajes oficiales del gobierno.

Felipe calificó de "inaceptables" las cifras de desempleo, cuya tasa sigue en el 24 por ciento pese a los síntomas de mejora económica y varios trimestres consecutivos de un débil crecimiento. Pero insistió en que la recuperación debe llegar a toda la sociedad. Y, en su opinión, no lo está haciendo.

"La economía debe estar siempre al servicio de las personas", aseguró. "Debemos proteger especialmente a las personas más desfavorecidas y vulnerables".

"Y para ello debemos seguir garantizando nuestro Estado de bienestar, que ha sido durante estos años de crisis el soporte de nuestra cohesión social", añadió.

Otra novedad del discurso fue la mención expresa al movimiento independentista de Cataluña, que Juan Carlos jamás citó pero al que si aludió sin mencionarlo el año pasado. Felipe pidió respetar la Constitución como ley fundamental, pero apeló a los sentimientos para defender la unidad del país y dio a entender que está abierto a cambios en la carta magna para adaptarla y "corregir fallos".

"Millones de españoles llevamos a Cataluña en el corazón", dijo. "Por eso me duele y me preocupa que se puedan producir fracturas emocionales, desafectos o rechazos entre familias, amigos o ciudadanos".

"Nadie en la España de hoy es adversario de nadie", agregó.

Como guiño a algunas de las regiones más nacionalistas del país, Felipe terminó su mensaje felicitando la Navidad en los otros tres idiomas oficiales del país: catalán, gallego y euskera (vasco).