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Extirpar la corrupción, promete Rousseff; emprenderá ajuste fiscal

Los cambios se realizarán con el menor sacrificio posible, asegura Dilma Rousseff, presidenta de Brasil al iniciar ayer su segundo mandato.
Agencias
01 enero 2015 19:19 Última actualización 02 enero 2015 5:0
Dilma Rousseff y Michel Temer, en el Palacio de Planalto, sede del Ejecutivo. (Reuters)

Dilma Rousseff y Michel Temer, en el Palacio de Planalto, sede del Ejecutivo. (Reuters)

BRASILIA. Al asumir su segundo periodo de dos años, la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, prometió combatir la corrupción y adelantó que habrá un ajuste fiscal para recuperar el crecimiento económico, pero sin afectar las políticas sociales que permitieron sacar a 36 millones de personas de la pobreza en los últimos años.

“Democratizar el poder significa combatir enérgicamente la corrupción, que ofende y humilla a los trabajadores, a los empresarios y a los brasileños honestos y de bien. La corrupción debe ser extirpada”, manifestó en referencia al escándalo de irregularidades en la firma estatal Petrobras en su discurso de 45 minutos, luego de prestar juramento en el Congreso Nacional junto al vicepresidente Michel Temer, del Partido del Movimiento Democrático Brasileño, principal aliado del Partido de los Trabajadores. Rousseff recalcó que habrá un paquete de leyes para castigar con más fuerza a los servidores públicos que se enriquezcan de manera ilícita, e insistió en que en Petrobras se investigará “con rigor todo lo que se hizo mal” a fin de evitar un episodio similar.

Anunció que promoverá una reestructuración fiscal, pues “más que nadie sé que Brasil necesita volver a crecer y los primeros pasos para ello pasan por un ajuste fiscal y un aumento del ahorro público; haremos eso con el menor sacrificio posible para la población, en especial para los más necesitados. Reafirmo mi compromiso con el mantenimiento de todos los derechos laborales y de la seguridad social”, aseguró.

La presidenta terminó su primer periodo con un bajo crecimiento, después de ocho años de bonanza logrados por su mentor, Luiz Inácio Lula da Silva, que sería inferior a 0.2 por ciento en 2014 y se acercaría a 0.7 este año. La inflación rozó el límite que se impuso el gobierno, de 6.5 por ciento, superando la meta de 4.5, situación que se repetiría en 2015, sostienen analistas.

No obstante, Rousseff enfatizó que Brasil se mantendrá como líder en “políticas sociales transformadoras” y explicó que el nuevo lema de su administración, “Brasil, patria educadora”, refleja la demanda del pueblo, que quiere “educación, salud y seguridad de mayor calidad”. Destacó que el gigante amazónico es la séptima economía mundial, la quinta que atrae más inversión foránea y la segunda mayor exportadora agropecuaria. La deuda del sector público es menor que en 2011; las reservas llegan a un nivel histórico de 370 mil millones de dólares y se crearon cinco millones de empleos formales.

POLÍTICA EXTERIOR

En política exterior, aseveró que dará prioridad a la relación con América Latina y el Caribe; también habrá énfasis hacia África, Asia y el mundo árabe, en tanto que con el bloque BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Suráfrica) “avanzaremos en el comercio y en alianzas”. Es de relevancia darle prioridad a Estados Unidos, la Unión Europea y Japón, agregó, por su importancia económica, política y científica. La ceremonia de investidura arrancó con el desfile encabezado por Rousseff y su hija Paula abordo de un Rolls-Royce modelo 1952, que ha sido usado por todos sus predecesores.