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EU y China ratifican acuerdo climático de París

Previo a la reunión del G20 en China, Xi Jinping y Barack Obama, los mandatarios de los dos países que generan mayor cantidad de gases invernadero, ratificaron el acuerdo climático de París. 
Reuters
03 septiembre 2016 13:13 Última actualización 03 septiembre 2016 13:13
Barack Obama y Xi Jinping en la llegada del mandatario estadounidense a China, en el que sería su ultimo viaje internacional como Jefe de Estado. Reuters

Barack Obama y Xi Jinping en la llegada del mandatario estadounidense a China, en el que sería su ultimo viaje internacional como Jefe de Estado. Reuters

China y Estados Unidos ratificaron el acuerdo de París que busca limitar las emisiones nocivas que producen el calentamiento global, un paso clave para que el pacto climático pueda entrar en vigencia antes de fin de año y que marca el camino para que otros países también concreten la iniciativa.

Los jefes de Estado de los dos mayores emisores de gases de efecto invernadero, Xi Jinping y Barack Obama, hicieron su anuncio antes de un encuentro del Grupo de las 20 economías más grandes del mundo (G20), que se realizará el domingo y el lunes en la ciudad china de Hangzhou.

"Creo que el acuerdo de París será finalmente un punto de quiebre para nuestro planeta. Pienso que la historia juzgará los esfuerzos de hoy como cruciales", dijo Obama después de que él y Xi le presentaran los documentos de ratificación del pacto al secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon.

"Ambos, Estados Unidos y China, estamos liderando con el ejemplo", agregó Obama.

En una ceremonia conjunta, Xi dijo que esto "habla de la ambición compartida y la voluntad de China y Estados Unidos de abordar los temas globales".

El presidente francés, Francois Hollande, manifestó que la iniciativa de las dos economías más grandes del mundo era un paso importante que allanaría el camino para la implementación del Acuerdo de París a fin de año.

ARRANQUE INCÓMODO 

Pero el último viaje internacional previsto del presidente Barack Obama antes de dejar la presidencia de Estados Unidos comenzó de manera algo incómoda.

Poco después del aterrizaje del Air Force One, un funcionario de seguridad chino bloqueó el paso a la asesora estadounidense Susan Rice en la pista y le habló con rudeza, antes de que un agente del Servicio Secreto se parara entre ambos.

China ha trabajado intensamente para que la Cumbre del G20 del 4 y 5 de septiembre sea un éxito, con la esperanza de robustecer su posición como potencia global. Pero una serie de controvertidos temas diplomáticos podrían opacar la agenda.

Los líderes del G20 probablemente renovarán sus propuestas de usar las políticas fiscales y de gasto para impulsar a la alicaída economía mundial, aunque es poco probable un nuevo embate procrecimiento.

El exceso de capacidad en la industria mundial del acero, un tema clave para China que es el principal productor mundial del metal, las barreras a la inversión extranjera y el riesgo de devaluaciones de monedas para proteger a los mercados exportadores también figurarán entre los debates.

Más allá de lo económico, podría haber algunos roces diplomáticos por disputas territoriales como las ligadas al Mar de China Meridional y la decisión de Washington y Seúl de desplegar un sistema de defensa de misiles en Corea del Sur para contrarrestar la amenaza nuclear y militar de Corea del Norte.

El sábado Obama dijo al presidente chino, Xi Jinping, que quería tener conversaciones amables sobre temas bilaterales delicados como la ciberseguridad, los derechos humanos y las preocupaciones marítimas.

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