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“Esperamos un milagro”, señala la familia González Villarreal en Culiacán

Efrén, hermano de los tres sentenciados a muerte, asegura que trabajaban en Asia para mejorar ingresos; los sentenciados sostienen que fueron contratados para limpiar el lugar.
Roxana González
23 abril 2015 22:9 Última actualización 24 abril 2015 5:0
Simón, José Regino y Luis Alfonso González Villarreal, al llegar al tribunal de Putrajaya, capital administrativa de Malasia. (Reuters)

Simón, José Regino y Luis Alfonso González Villarreal, al llegar al tribunal de Putrajaya, capital administrativa de Malasia. (Reuters)

CIUDAD DE MÉXICO.- A pesar de que los recursos legales se agotan para salvar de la horca a los hermanos Luis Alfonso, Simón y José Regino González Villarreal, sentenciados a la pena de muerte en Malasia por narcotráfico, su familia aún espera un milagro que les permita regresar a Culiacán, de donde son originarios.

“Dicen que la esperanza muere al último y aquí esperamos un milagro para que regresen”, afirmó Efrén, hermano de los sinaloenses detenidos desde 2008 en el país surasiático, al compartir con El Financiero algunos de sus recuerdos, como el hecho de que desde los seis años sus hermanos aprendieron a fabricar ladrillos, observando cómo su padre, Héctor González, los hacía en el negocio familiar en el barrio Loma de Rodriguera.

Efrén, quien trabaja justo ahí, explicó que su rutina consistía en levantarse a las 4 de la mañana para estar en la planta media hora después y comenzar a batir el lodo, colocarlo en moldes y esperar a que se secara para desorillar y cantear los ladrillos, antes de meterlos al horno. “Siempre han sido bien chambeadores y buenos hermanos e hijos, lo que les van a hacer será un crimen, si lo hacen, verdad, porque la esperanza de que regresen no la perdemos”, dijo.

De acuerdo con las declaraciones de los mexicanos ante la Corte Federal de Malasia, el primer viaje a esa nación lo realizaron en septiembre de 2007 Simón (de 40 años) y José Regino (de 37), tras la promesa de un sujeto de origen chino-malayo llamado Richard, a quien conocieron en Sinaloa en octubre de 2006, de ganar un salario de 3 mil 500 a 4 mil ringgits al mes, unos 17 mil pesos mexicanos, por operar maquinaria en puertos malayos. “Por los pocos ingresos que les dejaba la producción de ladrillos fue que decidieron viajar a Malasia”, confirmó Efrén en la entrevista.

Al no obtener dicho trabajo, José Regino decidió cruzar el Golfo de Tailandia para buscar suerte en otro país y así llegó a Vietnam, donde un contacto de Richard le ofreció desempeñarse como estibador en el puerto de Ho Chi Minh, ganando 30 dólares al día por descargar contenedores. Sin embargo, una redada de trabajadores irregulares le hizo regresar a Malasia y de ahí a México, para culminar 2007 en Culiacán.

A principios de 2008, Richard los localizó de nuevo y les ofreció empleo en Johor (Malasia) y esta vez Simón y José Regino partieron acompañados por Luis Alfonso, de 47 años, con la idea de trabajar en un puerto cercano a la frontera con Singapur.

No obstante, el 4 de marzo resultaron detenidos durante una operación de la policía en un presunto laboratorio de metanfetaminas. Los agentes decomisaron 29 kilos de droga con valor de 15 millones de dólares, aunque cerca de un tercio desapareció bajo custodia policial. Los González Villarreal sostienen que fueron contratados para limpiar el lugar y que no sabían nada más, lo que recalca Efrén al asegurar que son inocentes, por lo que llevarlos al patíbulo será “una injusticia y un error”.