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Escasez es la madre de
la creatividad en las cocinas de Venezuela

Sustitución de ingredientes, platillos más pequeños e incluso cambio de menús son algunas de las medidas que aplican los profesionales de la cocina ante la escasez de ingredientes.
Reuters
31 enero 2014 20:19 Última actualización 01 febrero 2014 5:0
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Chef en Venezuela

Uno de los chefs de La Guayaba Verde, un restaurante en Caracas que ha modificado su menú debido a la escasez de algunos alimentos. (Reuters)

CARACAS.- Un restaurante de sushi en Caracas hace tempura con avena molida y fécula de maíz, tratando de reemplazar la cada vez más escasa harina de trigo.

Un restaurante de comida española, en un intento por mantener sus precios asequibles, ha reformado su receta de paella y removido los costosos camarones.

Los establecimientos de venta de arepas, las tortillas de maíz tostadas básicas en la dieta de toda Venezuela, han empezado a disminuir un poco el tamaño para rendir sus inestables suministros de harina de maíz.

Los venezolanos continúan comiendo bien a pesar de la rampante inflación y la acuciante escasez de alimentos, en gran parte gracias a los esfuerzos hercúleos de los chefs por obtener los preciados alimentos y al malabarismo que hacen con el menú en un intento por contener los precios.

Tanto en los comedores humildes como en los restaurantes de lujo, los trabajadores dicen que conseguir ingredientes básicos como harina, leche o pollo, todos escasos en gran parte por los estrictos controles de cambio y precios, requiere hacer repetidos viajes a los mercados y acosar a proveedores.

"Tengo más de un mes que no puedo comprar harina de trigo y un mes que no puedo comprar harina de maíz. Trabajo con lo que tenía del año pasado", dijo Eduardo Castañeda, de 45 años, propietario en Caracas de La Guayaba Verde, que ofrece comida tradicional venezolana con un toque contemporáneo.

El control de precios en Venezuela implica que los productos de primera necesidad sean vendidos a tasas fijadas por el Gobierno, a veces por debajo de los costos de producción, lo que conduce a la escasez, dados los pocos incentivos para producir o importar.

Incluso los restaurantes más éticos están incursionando en el mercado negro para eludir las estrictas regulaciones creadas por el fallecido Hugo Chávez y extendidas por su sucesor, el presidente Nicolás Maduro.

No obstante, la escasez de alimentos no está cercana a la situación pintada por los críticos de oposición, quienes aseguran que la incompetencia gubernamental ha creado un desabastecimiento al estilo soviético en el país con las mayores reservas de petróleo del mundo.

Los restaurantes permanecen llenos a pesar de que en 2013 se registró un aumento cercano al 70 por ciento en el costo de comer fuera de casa, según el Banco Central, y al mantra de los mesoneros: "disculpe, no tenemos eso".

El promedio de los venezolanos come más y mejor que antes de que Chávez tomara el poder en 1999.

Uno de los logros más aplaudidos durante sus 14 años de gobierno fue hacer de la comida un bien asequible a través de los controles de precios y una red de supermercados subsidiados, un triunfo reconocido en 2013 por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés).

Desde 1990, Venezuela logró una reducción del 50 por ciento en el número de ciudadanos que sufren hambre, dijo la ONU, dos años antes de la fecha límite global para alcanzar esa meta.

Pero, sin las reformas que permitan aliviar el control estatal sobre la economía y aumentar el flujo de dólares para la importación, la escasez de alimentos podría empeorar y con ello, comer fuera podría volverse más complicado.