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Erdogan pierde
la mayoría en el Parlamento turco

El partido kurdo Partido Democrático del Pueblo derrota al presidente y su concentración del poder; la lira turca sufre por el autoritarismo de Erdogan y su intervención en la política monetaria.
Agencias
07 junio 2015 23:32 Última actualización 08 junio 2015 5:0
Simpatizantes del HDP en Estambul. (Reuters)

Simpatizantes del HDP en Estambul. (Reuters)

ANKARA.- El partido islamista conservador del presidente Recep Tayyip Erdogan perdió en las elecciones legislativas la mayoría absoluta que disfrutaba desde hace 13 años, un fracaso para el mandatario, que buscaba reforzar su poder.

El Partido de la Justicia y del Desarrollo (AKP), en el gobierno desde 2002, cuando empezó su camino para desmantelar gradualmente el carácter laico y republicano del país euroasiático, obtuvo 259 diputados sobre un total de 550 con 41 por ciento de los votos, mientras que el Partido Democrático del Pueblo (HDP, de la minoría kurda) logró 12.5 por ciento y tendrá 78 diputados, según el resultado de 98 por ciento de los sufragios.

Este desenlace, en buena forma inesperado, impediría al menos de momento los designios de Erdogan para reformar la Constitución y reforzar las facultades del Ejecutivo. En las últimas elecciones legislativas, en 2011, ganó 49.8 por ciento de los votos, en lo que se consideró un apoyo inéquivoco para la “reislamización” de Turquía.

Sirri Sureyya Önder, uno de los líderes del HDP, destacó que “los resultados representan la victoria de la libertad sobre la tiranía, de la paz contra la guerra”. Su instituto tenía en el Parlamento 29 diputados.

Otros dos rivales del AKP, los partidos Republicano del Pueblo (CHP, socialdemócrata) y Acción Nacional (MHP, derecha), obtendrían respectivamente 25.2 y 16.5 por ciento de los sufragios (131 y 82 escaños).

La jornada fue de alta participación, pese al ataque con bomba que causó el viernes dos muertos y dos centenares de heridos durante un mitin del HDP en su feudo de Diyarbakir, al sureste. El AKP se presentó debilitado a las urnas, por el declive de la economía y las críticas a su giro autoritario, junto a escándalos de corrupción y el apoyo encubierto a la guerrilla del Estado Islámico en Siria.

Después de 11 años como primer ministro, Erdogan fue elegido jefe de Estado en agosto y devolvió en teoría las llaves del gobierno y del AKP a su sucesor, el excanciller Ahmet Davutoglu. Pero decidido a mantener el poder real, trabajó por fortalecer al Ejecutivo, tradicionalmente de perfil simbólico. Hizo abiertamente campaña por su reforma y el AKP, pese a las leyes que le imponían estricta neutralidad. El AKP necesitaba dos tercios (367) de los 550 diputados para aprobar los cambios en solitario.

Los dos grandes partidos tradicionales de oposición, el CHP y el MHP, denunciaron los planes del “sultán” Erdogan para establecer una “dictadura constitucional”. “Hemos vivido una campaña perfectamente desigual”, lamentó el jefe del CHP, Kemal Kiliçdaroglu, al depositar su papeleta en una casilla de Ankara. “Espero que estas elecciones permitan aumentar la democracia y nuestra libertad”, agregó. Al conocerse el revés, un alto dirigente del AKP que pidió el anonimato dijo que “esperamos un gobierno de minoría y votaciones adelantadas”.
Más de 400 mil policías fueron movilizados para garantizar la seguridad de los comicios, en los que según medios turcos sólo hubo incidentes menores.