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Encuentro histórico para el hemisferio

Nicolás Maduro dijo que en breve empezarían las pláticas entre su país y EU para normalizar la relación; aún está pendiente que EU elimine a Cuba de su lista de países que apoyan al terrorismo. 
Agencias
12 abril 2015 22:42 Última actualización 13 abril 2015 5:0
Cumbre de las Américas inicia en Panamá. (Reuters)

Cumbre de las Américas inicia en Panamá. (Reuters)

PANAMÁ.- La VII Cumbre de las Américas, celebrada en Panamá, pasó a la historia por ser la primera en la que participó La Habana, así como el escenario del primer encuentro formal entre los presidentes de Estados Unidos y de Cuba desde los años cincuenta.

Pese a que Barack Obama y Raúl Castro ya se habían saludado durante el funeral de Nelson Mandela en Sudáfrica en 2013, la reunion en Panamá será recordada como la que selló el proceso de restablecimiento de relaciones entre ambos países, anunciado en diciembre. Obama dijo que “EU no será prisionero del pasado”, mientras que Castro, en la sesión plenaria de la Cumbre, recordó las “agresiones imperialistas” contra América Latina y su país, pero exculpó a Obama, al considerar que no es responsable de la política seguida por los “diez anteriores presidentes”.

Previamente, Obama y Castro hablaron por teléfono para afinar los detalles de su diálogo de más de una hora el sábado. “Mi política será la de asegurarme que el pueblo cubano sea próspero y pueda entablar una conexión con el resto del mundo”, indicó el demócrata, a lo que Castro respondió que en “algunas cosas estaremos de acuerdo y en otras no”, pero “la tarea será seguir normalizando nuestra diplomacia, al punto de abrir una embajada estadounidense en La Habana y los cubanos una en Washington”.

Otro encuentro esperado fue la entrevista entre Obama y su par de Venezuela, Nicolás Maduro, quien destacó que fue “franca y sincera; nos dijimos nuestras verdades”. La reunión, precedida por la imposición en marzo de sanciones estadounidenses a siete funcionarios y oficiales del gobierno y las fuerzas armadas venezolanas, sólo duró diez minutos, que bastaron para que Maduro afirmara que Caracas no es antiestadounidense, sino “antiimperialista” y tampoco constituye un “peligro” para la seguridad nacional de EU, como planteó Obama al firmar las sanciones.

Por su lado, la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, anunció que viajará el 30 de junio a Washington para dialogar con Obama en una visita de Estado. Las relaciones bilaterales fueron estremecidas por la revelación de que la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) espió en forma sistemática a la mandataria, que canceló la gira que efectuaría a EU en octubre de 2013.