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El líder kurdo Öcalan pide fin a la lucha armada en Turquía

12 febrero 2014 5:8 Última actualización 21 marzo 2013 11:16

 [Reuters] "Que las pistolas se silencien y domine la política", dijo ante un mar de banderas kurdas rojas, amarillas y verdes. 


 
Reuters
 
 
Diyarbakir,Turquía.- El líder encarcelado de los rebeldes kurdos, Abdulah Öcalan, ordenó el jueves a sus combatientes que cesen las hostilidades y se retiren de territorio turco como un paso para poner fin a un conflicto que ha cobrado 40,000 vidas, dividido el país y golpeado su economía.
 
 
Cientos de miles de kurdos se reunieron en la localidad de Diyarbakir -centro de la zona de mayoría turca en el sureste de Turquía- mostrando pancartas con la imagen de Öcalan cuando el comunicado del líder rebelde detenido desde 1999 en una prisión en una isla en el mar de Mármara fue leído por un político kurdo.
 
 
"Que las pistolas se silencien y domine la política", dijo ante un mar de banderas kurdas rojas, amarillas y verdes.
 
 
"Ha llegado el momento de que nuestras fuerzas armadas se retiren al otro lado de las fronteras. No es el fin, es el inicio de una nueva era", añadió.
 
 
El primer ministro, Recep Tayip Erdogan, ha asumido riesgos considerables desde que fue elegido en 2002, rompiendo tabúes enraizados en la élite conservadora, como el Ejército, al extender los derechos culturales y de la lengua de los kurdos. Pero los activistas kurdos demandan mayores libertades de Ankara.
 
 
Erdogan, desde Holanda, celebró el llamado al cese al fuego pero dijo que el desafío real será su puesta en marcha. Los operativos militares cesarán cuando se detengan las agresiones.
 
 
"Desde el momento en que se implemente, cambiará la atmósfera en Turquía. Creo en esto", señaló.
 
 
Hace 2 años, ante la ira de los partidarios de la mano dura, Erdogan llevó a cabo una negociación secreta con el grupo armado del Partido de Trabajadores del Kurdistán (PKK, por sus siglas en kurdo) en Oslo.
 
 
Tanto él como Öcalan deberán superar las profundas desconfianzas en ambos bandos. El líder kurdo no dio un programa para el cese a la lucha armada.
 
 
"El lenguaje es un lenguaje de la paz, necesitamos verlo aplicado", dijo el ministro del Interior, Muamar Guler, criticando la ausencia de la bandera roja de Turquía en las celebraciones.
 
 
Los combatientes tendrán que retirarse a sus bases en las montañas del norte de Irak, que han utilizado como plataforma para lanzar ataques sobre territorio turco y que han sido bombardeadas por la aviación turca en varias ocasiones.
 
 
Cambio estratégico
 
 
El PKK, considerado una organización terrorista por Estados Unidos, la Unión Europea y Turquía, comenzó sus ataques contra objetivos turcos en 1984, reivindicando un estado independiente kurdo en el sureste de Turquía. En los últimos años ha rebajado sus peticiones a una autonomía política y mayores derechos culturales, después de que el idioma kurdo estuviera prohibido durante décadas.
 
 
"Se está produciendo un cambio estratégico", dijo Ertugrul Kurkcu, un parlamentario del partido prokurdo BDP.
 
 
"El movimiento de liberación kurdo está cambiando de una campaña armada a una cultural. Y el PKK lo acepta", agregó.
 
 
Öcalan, aislado de sus combatientes desde hace 10 años, ha conseguido el apoyo para la tregua de los mandos sobre el terreno durante la semana pasada, pero ha habido muestras de escepticismo entre sus filas. El mes pasado, en un encuentro con políticos kurdos, los acusó de un pesimismo injustificado por las negociaciones de paz.
 
 
Las escenas en Diyarbakir que aparecieron en la televisión habrían sido impensables hace sólo unos meses. Durante el conflicto, el símbolo del ilegalizado PKK estaba prohibido.
 
 
"La guerra ocurre, pero en cierto momento tienes que curar tus heridas. Esta es nuestra oportunidad ahora. Me acuerdo de la paz. Mi nieto no. No se acuerda de cuando los kurdos y los turcos vivían como hermanos. Esta es una última oportunidad", dijo Bedri Alat, de 73 años. 
 
 
El acuerdo de paz supondría un enorme alivio para Turquía, aunque sería visto con grandes sospechas por los nacionalistas más radicales, que temen que los kurdos reanuden la campaña por su independencia.
 
 
"El PKK está retando al estado y esto es un despliegue de poder por su parte", dijo Ozcan Yeniceri, diputado del principal partido de la oposición, el nacionalista MHP.
 
 
La guerra que ha diezmado las arcas públicas, perjudicado el desarrollo del sureste del país, donde vive la mayoría de los kurdos, y manchado el historial turco en cuando al respeto de los derechos humanos, mientras trata de aumentar su influencia en Oriente Medio y eliminar un obstáculo en su inestable proceso para entrar en la Unión Europea.
 
 
En el pasado ha habido otras negociaciones secretas y anuncios de alto el fuego, pero las expectativas se han visto alimentadas en esta ocasión por la apertura con la que se ha desarrollado el proceso.