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Conoce el 'Game of Thrones' de Corea del Norte

El asesinato del hermano mayor del líder de Corea del Norte, Kim Jong Un, representa la desaparición de una alternativa por si las élites quisieran derrocarlo.
Bloomberg
15 febrero 2017 12:10 Última actualización 17 febrero 2017 18:45
Kim Jong Un

Kim Jong Un

Si bien el misterio rodea en gran parte el asesinato del medio hermano de Kim Jong Un ocurrido en Malasia esta semana, esto sí está claro: casi todos los posibles rivales del dictador norcoreano ahora están muertos.

En la dinastía patriarcal del país, Kim Jong Nam, de 45 años, representaba una posible alternativa si las elites en algún momento se movieran para derrocar a Kim Jong Un, de 33 años.

El hermano mayor vivía desde hace años fuera de Corea del Norte, frecuentaba los casinos de Macau y ocasionalmente criticaba al régimen de su hermano menor. A su otro hermano, Kim Jong Chol, de 35 años, no se lo considera la principal amenaza para usurpar el poder.

La policía malasia detuvo este miércoles a una sospechosa que portaba documentos de viaje vietnamitas y está buscando a otras personas que podrían estar involucradas. Si bien aún no hay pruebas que relacionen el asesinato con Kim Jong Un, los legisladores de Corea del Sur y algunos observadores del cerrado régimen lo ven como un claro ganador.

“¿Kim Jong Un ordenó el asesinato? Sí, casi con certeza”, dijo Van Jackson, exasesor del Departamento de Defensa de los Estados Unidos que ahora da clases en el Centro Daniel K. Inouye de Estudios de Seguridad del Asia-Pacífico en Honolulu.

“Vive a diario una versión de pesadilla de la política cortesana maquiavélica y la consanguinidad sigue siendo el argumento más sólido para que un gobierno se considere legítimo en Corea del Norte: eliminar a los posibles centros de poder es frío pero astuto”.

El asesinato ha dado lugar a preguntas sobre la estabilidad del régimen de Kim Jong Un en momentos en que éste busca tener capacidad para atacar a Estados Unidos y otras posibles amenazas con armas nucleares.

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha prometido lidiar con esta amenaza de manera “enérgica” y ha exhortado a China –principal aliado de Corea del Norte- a hacer más para presionar al dictador.

Sin embargo, presionar a Kim sin provocar la debacle del país no es fácil. La dinastía familiar Kim ha gobernado Corea del Norte durante tres generaciones desde su fundación después de la II Guerra Mundial, cuando la Unión Soviética y los Estados Unidos se repartieron el control de la península de Corea. En ese lapso, el país ha erigido uno de los cultos a la personalidad más vigorosos del mundo.

Los cumpleaños del fundador Kim Il Sung y su hijo Kim Jong Il son las festividades nacionales más importantes de Corea del Norte. El país ha organizado eventos de propaganda masivos con la presencia de decenas de miles de personas para alabar a la familia Kim.

Aquellos a quienes se descubra denigrando a los líderes del país pueden ser enviados a campamentos de prisioneros o ajusticiados.

Kim Jong Un ha llevado a cabo purgas de manera habitual para consolidar su poder, práctica que también emplearon su padre y su abuelo.

Si bien no hay firmes indicios de que corra el riesgo de sufrir un golpe de Estado, esa perspectiva se aleja aún más con la desaparición de Kim Jong Nam.

“Puede que Kim Jong Un haya eliminado la espina que tenía clavada con el asesinato de Kim Jong Nam, pero ahora Corea del Norte se enfrenta a un aislamiento más profundo”, dijo Cheong Seong-chang, que investiga a la dirigencia de Corea del Norte en el Instituto Sejong de Corea del Sur.

“El aislamiento internacional provoca más quejas de la élite y la gente común, lo que debilita la estabilidad de su régimen”.