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Egipto, dividido entre musulmanes y militares

10 febrero 2014 5:13 Última actualización 18 julio 2013 11:3

[Reuters/Archivo] 


 
 
Reuters
 
 
El Cairo.-  Cuando el integrante de los Hermanos Musulmanes, Mohamed Wahdan, fue arrestado la semana pasada, obtuvo una prueba de cómo podría ser la vida del movimiento islámico ahora que el Ejército ha derrocado al presidente Mohamed Mursi. 
 
 
Detenido durante dos noches con otros 24 hombres en una celda cuyo tamaño no excedía los tres metros cuadrados, Wahdan recibió un trato que le recordó la opresión que los Hermanos Musulmanes sufrieron durante décadas cuando Egipto era gobernado por los hombres del Ejército.
 
 
"No nos podíamos sentar. No podíamos rezar, no podíamos dormir", recuerda. "Esta es la forma de la vida que nos entregaron después del golpe de Estado que dio el ejército", lamentó. 
 
 
Cuando una serie de protestas derrocaron al veterano autócrata militar Hosni Mubarak en 2011, los Hermanos Musulmanes, quienes pasaron 85 años en las sombras como una sociedad secreta, emergieron como una fuerza política dominante en el país, ganando elección tras elección.
 
 
Pero ahora que esas victorias han sido revertidas por otro general, los Hermanos Musulmanes se enucuentran de nueva cuenta frente a un futuro sombrío.
 
 
"Tienen razón en estar muy preocupados sobre sus libertades personales y su futuro", señaló Khalil al-Anani, un experto en movimientos islámicos de la Universidad de Durham. Sin embargo, comentó que es improbable que los Hermanos Musulamanes regresen a la estrategia de violencia, misma que abandonaron hace décadas.
 
 
"Los líderes se dan cuenta de que no pueden sacrificar su imagen y credibilidad usando la violencia", afirmó el experto. "Se dan cuenta de que es una herramienta inútil en el contexto político y saben que el Estado ganará cualquier pelea violenta", añadió.
 
 
Algunos miembros distinguidos de los Hermanos Musulmanes aseguran que el Ejército quiere sacarlos de la política y enviar a sus líderes a la cárcel. Desde hace tres semanas, el grupo religioso realiza una vigilia en una mezquita de El Cairo, con miles de seguidores jurando no abandonar el lugar hasta que Mursi sea restituido en el cargo.
 
 
Cada dos días, el movimiento convoca a manifestaciones masivas que atraen a decenas de miles de personas, quienes usalmente se ven implicadas en violentos enfrentamientos con las fuerzas castrenses. 
 
 
La confrontación por el poder entre la Hermandad Musulmana y las Fuerzas Armadas sólo parece estar atrayendo una represión más firme de las autoridades y una crisis social sin precedentes. Cientos de seguidores de Mursi ya han sido encerrados e incluso se han emitido órdenes de arresto para la mayoría de los líderes de los Hermanos Musulmanes.