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Disidencia pide a Obama evitar espaldarazo a Raúl

Berta Soler, líder del grupo Damas de Blanco, recomendó al mandatario que piense bien en su visita, ya que se reunirá con un dictador en un país donde ella no ve avances en derechos humanos.
Vivian Núñez/ Corresposal
28 febrero 2016 20:18 Última actualización 29 febrero 2016 5:0
Barack Obama llegará a la isla el 21 de marzo en la primera visita de un presidente estadounidense  en 88 años. (Reuters)

Barack Obama llegará a la isla el 21 de marzo en la primera visita de un presidente estadounidense en 88 años. (Reuters)

LA HABANA.- La próxima visita del presidente Barack Obama a Cuba ha sido acogida por la oposición interna con opiniones que oscilan entre una bienvenida crítica y la consideración de que será “un espaldarazo al régimen” de Raúl Castro, como también dice el ala más conservadora del Partido Republicano de Estados Unidos.

El mismo día que el demócrata confirmó su viaje a la isla el 21 y 22 de marzo próximo, Berta Soler, líder del grupo Damas de Blanco, recomendó al mandatario que “piense bien” en su visita, ya que vendría a “reunirse con un dictador” en un país donde ella “no ve avances” en derechos humanos.

En tanto, Antonio G. Rodiles, director del grupo Estado de Sats, consideró que “en las condiciones dadas actualmente en la isla, si Obama se entrevista en La Habana solo con los opositores que aplauden su agenda, estaría dando un espaldarazo más al castrismo”.

Soler y Rodiles encabezan uno de los sectores más ortodoxos de la llamada disidencia interna - los partidarios de Fidel y Raúl Castro no le dicen opositores, sino “contrarrevolucionarios financiados desde Estados Unidos”, e incluso cuando el 17 de diciembre de 2014 Obama anunció su acercamiento a la isla, ella pidió ser tomada en cuenta en cualquier negociación con La Habana.

No obstante, Soler y otros voceros de esos sectores fueron invitados el viernes 19 de febrero a la embajada estadounidense en Cuba, para ser informados oficialmente de la decisión de Obama de convertirse en el primer gobernante de ese país que viaje a la isla en 88 años.

“Al día siguiente del anuncio del viaje de Obama, la embajada de Estados Unidos nos invitó, como hicieron un día después del 17 de diciembre (de 2014, cuando se anunció el deshielo entre Washington y La Habana)”, informó a El Financiero Miriam Leyva, una de las fundadoras de las Damas de Blanco.

“El grupo invitado fue recibido por el encargado de negocios, Jeffrey DeLaurentis, quien nos entregó las declaraciones de Obama sobre su viaje, sus twitters y cada uno de nosotros expresó sus opiniones”, puntualizó.

Leyva clasifica entre los partidarios de la nueva política estadounidense. Si Obama “se reúne con nosotros es un reconocimiento del presidente más importante del mundo a un sector de la población cubana que es desconocido por el gobierno, que ha sido reprimido, y le dice a las demás personalidades que visiten el país lo que debe hacerse”, dijo.

En agosto pasado, cuando viajó a la isla para izar la bandera de las barras y las estrellas en la embajada de Estados Unidos, el Secretario de Estado, John Kerry, invitó a algunos opositores a una recepción en la residencia del encargado de negocios, fuera de su agenda oficial en Cuba.

En aquella ocasión ni Soler ni Rodiles aceptaron la invitación, alegando que no habían sido convocados al acto oficial de reapertura de la sede diplomática ni habían tenido un encuentro formal con el responsable e la diplomacia estadounidense, como ellos solicitaban.

Los representantes del gobierno cubano no asisten a ninguna actividad en la que haya miembros de la oposición y hasta el restablecimiento de relaciones afirmaban que en la sede diplomática estadounidense radica “el Estado Mayor de la contrarrevolución”.

Kerry ya anunció que volvería a Cuba poco antes del viaje de Obama para ver algunos temas, como el de los derechos humanos, sobre el que se han mantenido intercambios bilaterales.

No obstante, analistas y funcionarios de los dos países han dicho en privado que más allá del tema de los derechos fundamentales, “el verdadero propósito del presidente en la Casa Blanca es dar otro paso de consolidación de su nueva política” hacia Cuba.

Las mismas fuentes consideran incluso que “la forma y el momento” en que se abordará el asunto de los derechos humanos durante la visita, “están bien consensuados” entre los dos gobiernos, “para que no empañe” el objetivo central del viaje.