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Dilma califica de 'sexistas' los esfuerzos para impugnarla

En conferencia de prensa, la presidenta de Brasil consideró que está siendo víctima de un trato injusto por ser mujer; y agregó que "hay actitudes hacia mí que no habría con un presidente hombre".
Reuters
19 abril 2016 10:57 Última actualización 19 abril 2016 13:40
Dilma Rousseff REUTERS

El apoyo de Rousseff entre los votantes está cayendo a seis meses de las elecciones. (Reuters)

BRASILIA.- La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, dijo que los esfuerzos para que enfrente un juicio político están generando odio e intolerancia, y que considera que está siendo víctima de un trato injusto debido en parte a que es mujer, mientras el país está cada vez más dividido sobre su posible destitución.

Rousseff, la primera mujer presidenta de la potencia sudamericana, reiteró que no existe una base legal para su impugnación por cargos de violar las leyes de presupuesto, a medida que lucha por mantenerse políticamente con vida luego de que la Cámara de Diputados votó a favor del juicio político.

La votación del pasado domingo, en un Congreso con abrumadora mayoría masculina, estuvo marcada por peleas, presencia de carteles y gritos, en un tono de debate poco frecuente en ese ámbito. "Adiós, querida", gritaron incluso varios diputados al emitir su voto.

Ahora, el proceso avanzó al Senado, donde la oposición espera obtener la mayoría simple que necesita para suspender a la mandataria e iniciar finalmente el juicio político, que podría durar seis meses. Si es hallada culpable, Rousseff se convertiría en la primera líder de Brasil en ser impugnada en más de 20 años.

La crisis ha paralizado a un gobierno que además enfrenta la difícil tarea de reactivar la economía y sacar a la nación de la peor recesión en décadas, en medio de un fuerte brote de virus de Zika que se ha diseminado por el continente y de los turbulentos preparativos para los Juegos Olímpicos de Río 2016.

"Ha habido, mezclado en todo esto, una gran cantidad de prejuicios contra las mujeres", dijo Rousseff en una conferencia de prensa con medios internacionales en Brasilia. "Hay actitudes hacia mí que no habría con un presidente hombre", agregó.

Brasil tiene más votantes femeninas que masculinos, pero apenas 45 de sus 513 diputados son mujeres. En lo que respecta al mundo de los negocios, las mujeres representan apenas el 6.3 por ciento de los comités ejecutivos de las principales compañías brasileñas, según un estudio de Corporate Women Directors International difundido el año pasado.

LOS PROPIOS ACUSADORES ENFRENTAN CARGOS

Rousseff está siendo acusada por una maniobra presupuestaria usada antes por muchos funcionarios electos en Brasil: demorar los pagos a prestamistas estatales con el fin de reducir artificialmente el déficit de presupuesto, para impulsar su campaña hacia la reelección en 2014.

El martes, la presidenta de Brasil disparó contra sus oponentes políticos al señalar que -a diferencia de ella, que está libre de cargos- muchos de quienes la acusan enfrentan acusaciones de corrupción.

Más de la mitad de los legisladores que decidieron la suerte de la mandataria el domingo están siendo investigados por sobornos, fraude o delitos electorales, según un destacado grupo de monitorización en Brasilia llamado Congresso em Foco.

Rousseff apuntó los cañones contra su vicepresidente, Michel Temer, por conspirar para destituirla, y contra el presidente de la Cámara baja, Eduardo Cunha, quien enfrenta cargos de corrupción y lavado de dinero.

Dijo que Cunha puso en marcha el proceso de juicio político en su contra como revancha, luego de que el Partido de los Trabajadores se negó a ayudarlo a evitar que una comisión de ética investigara si mintió al Congreso sobre la existencia de cuentas a su nombre no declaradas en bancos de Suiza.

"Este es un intento de tener una elección presidencial indirecta por parte de un grupo de personas que de otra forma nunca serían elegidas", dijo la mandataria, que denunció el proceso de juicio político como un "golpe" en su contra.