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Desata euforia Papa Francisco en Brasil

10 febrero 2014 4:42 Última actualización 22 julio 2013 15:38

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RIO DE JANEIRO - Cientos de personas rodearon el lunes el auto del Papa Francisco tras su llegada a Río de Janeiro para saludarlo y tomarle fotos con teléfonos celulares, generando escenas de confusión en el inicio del primer viaje internacional del pontífice argentino.
 
 
Francisco, que desde su elección en marzo conquistó a los fieles con su estilo humilde e informal, llegó en la tarde del lunes a Río de Janeiro para participar esta semana en la Jornada Mundial de la Juventud.
 
 
Tras saludar a la presidenta brasileña Dilma Rousseff en el aeropuerto, subió a un modesto automóvil gris para desplazarse hacia la catedral de Río de Janeiro.
 
 
Pero al llegar al centro de la ciudad, decenas de fieles se abalanzaron sobre su auto para saludarlo y tomarle fotografías, bloqueando su avance en una muestra del desafío que enfrentará su equipo de seguridad durante los próximos días.
 
 
Francisco ha rechazado usar vehículos blindados durante sus desplazamientos en Río de Janeiro, que incluyen una visita a una favela. Durante el trayecto desde el aeropuerto a la catedral, mantuvo siempre el vidrio de la ventaja bajo.
 
 
Después subió a un "papamovil" sin vidrios laterales, aunque protegido por un cordón de guardaespaldas y voluntarios.
 
 
Más de un millón y medio de fieles de decenas de países han viajado a Río de Janeiro para acompañar al Papa de 76 años en la Jornada Mundial de la Juventud.
 
 

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Su viaje a América Latina, un bastión del catolicismo, llega en momentos en que la secularización, el agresivo avance de otras religiones y la decepción por los escándalos sexuales y financieros en el Vaticano han llevado a la deserción de muchos católicos.
 
 
La visita del Papa ocurre también en medio de un creciente descontento en Brasil, que con más de 120 millones de católicos es el país con más fieles del planeta.
 
 
La insatisfacción con el alto costo de vida, la corrupción política y la mala calidad de los servicios públicos en la mayor economía de América Latina llevó en junio a enormes protestas en las calles de Brasil.
 
 
En los cinco meses desde que sucedió a Benedicto XVI como líder de los católicos, Francisco ha conquistado a muchos con su estilo simple, su rechazo al lujo y sus llamado a una Iglesia más comprometida con los pobres y la justicia social.
 
 
El lunes, a bordo del avión que lo llevaba a Brasil, el Papa dijo a periodistas que el mundo arriesga a perder una generación de jóvenes por culpa del desempleo e instó por una cultura de mayor inclusión.
 
 
"La crisis mundial no está tratando bien a la gente joven", dijo el pontífice. "Estamos corriendo el riesgo de tener una generación que no trabaja. Del trabajo viene la dignidad de una persona", agregó.
 
 
MENSAJE DE SOLIDARIDAD
 
 
Las autoridades brasileñas esperan que el mensaje de Francisco de solidaridad con los pobres y las clases trabajadoras minimice la posibilidad de protestas durante su visita.
 
 
Aún así han desplegado a más de 20.000 soldados, policías y agentes de seguridad para la visita del Papa.
 
 
Las autoridades enfrentan el desafío de brindar seguridad a un nuevo Papa que pretende desplazarse por Río de Janeiro en un vehículo descapotable no blindado y ocasionalmente mezclarse con los miles de fieles que lo aclamarán en las calles.
 
 
Algunas protestas ya fueron programadas durante la visita del Papa, principalmente por feministas, grupos de derechos de homosexuales y otros que desaprueban las doctrinas sociales de la Iglesia Católica.
 
 
Y la naturaleza imprevisible de recientes manifestaciones populares, organizadas a través de las redes sociales, vuelve probable el riesgo de protestas, aunque en una escala mucho menor que en junio.
 
 
Sin embargo el ambiente previo a la visita del Papa era festivo.
 
 
Miles de jóvenes peregrinos, muchos llegados de países vecinos y algunos desde lugares tan remotos como Filipinas, confluyeron el fin de semana en el paseo marítimo de Río de Janeiro y aguardaron pacientemente en interminables filas para visitar atracciones turísticas como el Cristo Redentor.
 
 
Tras aterrizar en Río de Janeiro, Francisco tiene previsto recorrer el centro de la ciudad hasta el palacio del Gobierno del estado, donde se reunirá con la presidenta Dilma Rousseff.
 
 
Durante la semana, Francisco visitará el santuario de la patrona de Brasil cerca de Río de Janeiro, oficiará una misa gigante en la playa de Copacabana y en una zona rural en las afueras de la ciudad.
 
 
La presidenta argentina, Cristina Fernández, viajará el domingo a Río de Janeiro para participar en la última misa de su compatriota Francisco, que antes de ser nombrado Papa fue arzobispo de Buenos Aires, dijeron los organizadores del evento.
 
 
Rousseff, una izquierdista cuyo Partido de los Trabajadores está en el poder desde el 2003, tuvo dificultades para responder al brote de descontento popular en la mayor nación de América Latina. Sus niveles de aprobación, que antes de las protestas estaban entre los más elevados de cualquier líder electo del mundo, se han desplomado.
 
 
En su discurso de bienvenida, Rousseff dirá que Brasil comparte la preocupación del Papa por los pobres, según señaló un asesor presidencial. También destacará los avances contra la pobreza durante su administración y la de su mentor y predecesor Luiz Inácio Lula da Silva.
 
 
En privado, Rousseff propondrá que Brasil y el Vaticano unan fuerzas en programas contra la pobreza y la exclusión social en Africa, añadió el funcionario. La presidenta también discutirá las recientes protestas, siempre y cuando el Papa toque el tema.