Cubanos se desesperan ante prohibición de licencias para trabajo privado
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Cubanos se desesperan ante prohibición de licencias para trabajo privado

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Cubanos se desesperan ante prohibición de licencias para trabajo privado

Entre las licencias suspendidas temporalmente –según las autoridades “es cuestión de meses, no de años”- se encuentran algunas de gran demanda, asociadas al turismo, como los restaurantes y cafeterías y la renta de habitaciones.

Vivian Núñez | Corresponsal
17/11/2017

LA HABANA.- A más de tres meses de la suspensión de las licencias para un grupo de actividades de trabajo privado, las especulaciones se disparan en Cuba, en momentos en que la situación económica del país es especialmente complicada tras la devastación causada por el huracán Irma y las medidas restrictivas aplicadas por el presidente Donald Trump.

El primero de agosto el gobierno anunció la suspensión temporal de esos permisos, como parte, dijo, de “un proceso sistemático de revisión y perfeccionamiento, encaminado a corregir deficiencias”.

Antes, en reuniones del Consejo de Ministros y de la Asamblea Nacional (Parlamento) se había hablado de las “ilegalidades” y “distorsiones” en las que incurren algunos de estos trabajadores privados, a las que “hay que poner fin de inmediato”.

Un comentarista de la televisión estatal dijo en esa ocasión que muchas de estas actividades, impulsadas por el presidente Raúl Castro en el 2010, “nacieron con problemas por, entre otros elementos, la ausencia en el país de un mercado mayorista a donde puedan acudir”.

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Entre las licencias suspendidas temporalmente –según las autoridades “es cuestión de meses, no de años”- se encuentran algunas de gran demanda, asociadas al turismo, como los restaurantes y cafeterías y la renta de habitaciones.

Hasta hoy el gobierno no ha vuelto a hablar del tema, mientras son diversas las opiniones y rumores sobre todo entre quienes apuestan por esa opción de trabajo no estatal.

“A mí me aseguraron que en diciembre levantan la prohibición”, comentó a El Financiero Pedro Pablo González, dueño de un exitoso restaurante en una de las playas al este de La Habana, quien pretende abrir otro establecimiento similar. Su fuente, es “un amigo de un amigo que trabaja en un ministerio”.

Para Abel Miranda, que reside en el exterior y está reparando un pequeño apartamento para alquilar, “puede que se levante la prohibición o puede que no”. No obstante, él continúa con las labores de construcción “porque si al final no puedo rentarlo, lo vendo”.

Con el boom del turismo registrado en los últimos años, principalmente tras el deshielo entre La Habana y Washington protagonizado por Barack Obama y Raúl Castro en diciembre de 2014, la renta de habitaciones y los restaurantes privadas registraron un alza considerable y muchos pensaron que era un proceso que continuaría en ascenso.

Sin embargo, con la llegada a la presidencia de Donald Trump y la aplicación de medidas que restringen los viajes de los estadounidenses a la isla, la llegada de visitantes de ese país ha disminuido considerablemente en el segundo semestre de este año.

“Trump dice que las medidas son para que no le llegue el dinero a los militares cubanos, pero en realidad somos nosotros los más afectados, que ahora no tenemos clientes”, afirmó una empleada de un restaurante de la capital cubana, habitualmente repleto de norteamericanos y que ahora está prácticamente vacío, incluso los fines de semana.

A esta situación se suma las afectaciones sufridas por nueve de las catorce provincias cubanas por el huracán Irma, que golpeó fuertemente zonas turísticas de la cayería norte del país, aunque las autoridades del sector han reiterado que todo está listo para la temporada alta que acaba de comenzar.