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Cuba y EU siguen en pugna ideológica,
pese al deshielo

Fernando Martínez Heredia, Premio Nacional de Historia en Cuba, dice que no puede confiarse en Washington; John Kerry intercambió críticas con Rodríguez tras reinaugurar la embajada en la isla.
Vivian Núñez/ Corresponsal
31 agosto 2015 21:45 Última actualización 01 septiembre 2015 5:0
El canciller estadounidense, John Kerry, camina en La Habana durante su visita de agosto. (Reuters)

El canciller estadounidense, John Kerry, camina en La Habana durante su visita de agosto. (Reuters)

LA HABANA.- Cuando se transita por el Malecón de La Habana hacia el oeste, en dirección a la embajada de Estados Unidos, no se distingue la bandera de ese país. Lo impide un inmenso lábaro cubano que ondea frente a la misión diplomática.

La imagen puede ser un símbolo de lo que se ve y de lo que se esconde en el camino iniciado por ambos gobiernos el 17 de diciembre, luego de más de 54 años de dura confrontación ideológica. Los cubanos consideran el proceso una victoria de su resistencia, mientras que los estadounidenses reconocen que su política solo contribuyó al aislamiento de Washington en el entorno latinoamericano.

Lo cierto es que en estos últimos ocho meses ninguna de las dos partes cambió su esencia. “Las diferencias van a persistir y así lo han declarado ambas partes; lo nuevo es que se abrieron espacios a la negociación que antes no existían”, declaró a El Financiero el ensayista Jesús Arboleya.

Frente a la legación de EU había un inmenso letrero, similar al de otros lugares de la capital, que rezaba: “Señores imperialistas ¡no les tenemos absolutamente ningún miedo!” y que hoy ya no existe, como tampoco ondean las banderas negras que, en señal de duelo por “las víctimas de la agresión yanqui”, tapaban el edificio.

Los mástiles están vacíos y solo se ve la gran bandera de Cuba al centro. Desde la entrada de la embajada habló a los cubanos el secretario de Estado, John Kerry, en su visita del 14 de agosto. Lo hizo sobre todo en inglés, aunque incluyó dos fragmentos en español, para subrayar que nadie debe temer al acercamiento bilateral.

Escuchado por millones de cubanos, pues su intervención fue transmitida en vivo por la televisión estatal, el exsenador ofreció una versión “ligera” de la historia, al tiempo que hizo votos para llegar a ver una democracia genuina en la isla. Los duelos verbales se sucedieron: el canciller cubano, Bruno Rodríguez, dijo sentirse cómodo con el modelo del país y defendió el respeto a los derechos humanos por parte del gobierno del presidente Raúl Castro, acusando a EU en cambio de violarlos.

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El letrero que fue removido frente a la embajada de EU. (Especial)

Más tarde, Kerry dijo a la prensa que lo acompañó desde Washington que Rodríguez “estuvo a la defensiva” en su gira.

Minutos después de que Kerry partiera, una comentarista de televisión arremetió contra “la esencia hegemónica” del gobierno estadounidense y aseguró que “hay cosas que nunca cambian”.

“El 14 de agosto no fue un día histórico y resulta necesario negar que lo haya sido. Llamarlo así podría ser una hipérbole perdonable, si no estuvieran en juego la soberanía y la sociedad que hemos creado”, escribió en el portal Cubadebate el Premio Nacional de Historia, Fernando Martínez Heredia.

CONDICIÓN DELEZNABLE 

En su opinión, la historia de la actitud de Estados Unidos contra Cuba “conforma una condición culpable y deleznable que lo descalifica como parte en la cual confiar en una negociación. La cuestión realmente principal es si el contenido de la época cubana que se está desplegando en los últimos años será o no será posrevolucionario. En las posrevoluciones se retrocede, sin remedio, mucho más de lo que los juiciosos involucrados habían considerado necesario al inicio”.