Mundo

Cuba y EU reanudan diálogos migratorios

10 febrero 2014 5:15 Última actualización 17 julio 2013 19:2

  [Bloomberg] 


 
AP

LA HABANA— Los gobiernos de Cuba y Estados Unidos reanudaron el miércoles en Washington conversaciones sobre asuntos migratorios, un mes después de que celebraran otra reunión que trató sobre cómo reactivar el servicio postal entre los dos países, en lo que representan los primeros diálogos de envergadura después de varios años de congelamiento de las casi nulas relaciones diplomáticas entre ambas naciones.

"La reunión se desarrolló en un clima respetuoso", dijo en una declaración de la delegación cubana que participó en la ronda migratoria enviada y que fue enviada a The Associated Press por correo electrónico.

"Se revisó la marcha de los acuerdos migratorios vigentes entre los dos países y se evaluaron los principales resultados de las acciones emprendidas por cada una de las partes y de forma conjunta para enfrentar la emigración ilegal y el tráfico de emigrantes, dice el comunicado oficial.

De acuerdo a las autoridades cubanas, la delegación de Estados Unidos fue presidida por Edward Alex Lee, subsecretario asistente del Buró para Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado mientras que la cubana fue presidida por Josefina Vidal, directora de Estados Unidos del Ministerio de Relaciones Exteriores de
Cuba.

La reunión se celebró un mes después que funcionarios de Cuba y Estados Unidos se reunieran para buscar una normalización en el servicio de correos.

Se trata de los primeros diálogos de cierta trascendencia entre los dos países, cuyas relaciones diplomáticas son muy limitadas y que coinciden con los hechos ocurridos en Panamá, donde las autoridades de ese país detuvieron a un barco de carga norcoreano, el Chong Chon Gangel, que en su interior escondía componentes de misiles de vieja data bajo toneladas de azúcar.

Los diálogos migratorios entre Cuba y Estados Unidos se suspendieron en enero de 2011, sin que se diera explicación oficial, cuando se celebró una sesión de trabajo en La Habana.

De acuerdo con el comunicado, durante la conversación sostenida el miércoles entre ambas naciones, Cuba ratificó su adhesión al llamado "Protocolo Contra el Tráfico Ilícito de Migrantes por Tierra, Mar y Aire y del Protocolo para Prevenir, Reprimir y Sancionar la Trata de Personas, Especialmente Mujeres y Niños".

Las conversaciones surgen además seis meses después de la entrada en vigor en Cuba de una reforma migratoria mediante la cual se eliminó el requisito de permiso de salida del país para los cubanos, lo que alivió los trámites que los isleños debían adelantar para viajar al exterior.

El gobierno de Raúl Castro también amplió el tiempo que los nativos de la isla pueden estar fuera del país, ahora hasta 24 meses, sin temor a que pierdan sus prestaciones sociales y servicios médicos gratuitos por su calidad de cubanos.

Hace unos meses la prensa oficial de la isla publicó, de manera inusual, una entrevista con el cónsul estadounidense, Timothy Roche, quien consideró positiva la reforma migratoria en Cuba pero aclaró que la política de otorgación de visas estadounidense no varió con respecto a los isleños.

Las autoridades cubanas reprocharon a Estados Unidos la existencia de la llamada Ley de Ajuste Cubano, una normatividad que data de los años 60 y que permite a los ciudadanos de esta nación caribeña obtener ayuda económica y residencia legal cuando llegan a ese país pues los considera refugiados políticos sin distinción de su forma de arribo o las razones por las que se fueron de la isla.

Esta ley además prevé que a los 11 meses de haber llegado a Estados Unidos, los cubanos tienen derecho a optar por la ciudadanía estadounidense.

La delegación cubana, dijo el comunicado, argumentó en Washington que "el contrabando de emigrantes no podrá eliminarse ni se podrá alcanzar una emigración legal, segura y ordenada entre los dos países", mientras no se elimine dicha ley.

Las relaciones entre Cuba y Estados Unidos se estancaron en alguna medida, en 2009, después del arresto y posterior proceso contra el contratista norteamericano Alan Gross, quien intentó instalar tecnología satelital en la isla sin autorización oficial y por cuenta de programas del gobierno de Estados Unidos.

Un tribunal cubano condenó a Gross a 15 años de prisión en tanto el gobierno de Barack Obama pidió la excarcelación del estadounidense, insistiendo en que no es posible un avance en las relaciones sin eso.