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Cuba y EU: ¿De acérrimos enemigos a adversarios tolerantes?

La relación Cuba-Estados Unidos ha tomado una nueva dimensión; sin embargo, expertos señalan que el trato entre ambas naciones será más de tolerancia.
Vivián Núlez/ Especial
20 enero 2015 22:30 Última actualización 21 enero 2015 5:0
En las calles existe optimismo entre los cubanos por esta nueva era diplomática con Estados Unidos. (Bloomberg)

En las calles existe optimismo entre los cubanos por esta nueva era diplomática con Estados Unidos. (Bloomberg)

LA HABANA.- Desde que el 17 de diciembre Cuba y Estados Unidos anunciaron el restablecimiento de relaciones diplomáticas, diversas han sido las reacciones en la isla, más a nivel de ciudadano que de gobierno. La mayoría de ellas están signadas por el optimismo, aunque también prevalece la sensación de que comienza un camino desconocido.

”Debemos aprender el arte de convivir, de forma civilizada, con nuestras diferencias”, dijo ese día el presidente Raúl Castro, mientras que su homólogo estadounidense Barack Obama, tras admitir que el cambio es difícil, aseguró que ahora esa opción es la correcta: "Hoy Estados Unidos opta por librarse de las ataduras del pasado”.

En un país en el que, como afirmó el reconocido escritor Leonardo Padura la cultura del debate ha sido ahogada por la cultura de la unanimidad, hasta un acontecimiento tan trascendente como este no ha escapado de los límites oficiales establecidos. Los comentarios en los medios han sido mesurados, con énfasis en la permanencia del bloqueo (embargo) aplicado por Washington desde hace más de cinco décadas.

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”Debemos aprender el arte de convivir, de forma civilizada, con nuestras diferencias”, dijo el presidente Raúl Castro. (Bloomberg)

"El gobierno estadounidense sigue con su propósito de destruir a la revolución”, aseguró desde la cadena TELESUR un periodista cubano, al tiempo que fue un abogado cubano-americano, José Pertierra, el que mostró la cara más optimista, casi eufórica, al afirmar en la televisión nacional que con las medidas anunciadas por Obama el bloqueo se queda solo en un cascarón vacío.

No piensan igual que Pertierra los granjeros interesados en ampliar sus ventas a Cuba. De acuerdo con cifras del Consejo Comercial y Económico Estados Unidos-Cuba, las exportaciones de empresas estadounidenses al país caribeño alcanzaron el año pasado uno de sus puntos más bajos en una década. Las estadísticas indican que los productores de esa nación vendieron poco más de 253 millones de dólares en alimentos y productos agrícolas en los primeros 10 meses de 2014, el monto más bajo desde que comenzó este intercambio en el 2004. Cuba dedicará este año a la importación de alimentos poco más de dos millones de dólares.

Los agricultores dicen que la principal barrera a las ventas es la prohibición de dar créditos a La Habana, un elemento sustancial y que no cambiaría bajo las medidas propuestas por Obama.

Los cambios sí incluyen una ligera flexibilización de las normas que rigen los pagos cubanos, permitiéndole al gobierno de Raúl Castro pagar por los bienes una vez que se le entreguen, en lugar de antes de que sean embarcados. Pero las leyes estadounidenses aún prohíben cualquier forma de crédito a la agencia importadora de Cuba, operada por el estado. Para levantar esa prohibición, como para eliminar el embargo en su conjunto, se requiere de la intervención del Congreso de Estados Unidos, cuyas dos cámaras controlan ahora los republicanos.

Al anunciar el restablecimiento de las relaciones diplomáticas, que parece tendrá como consecuencia inmediata la reapertura de embajadas en La Habana y Washington – el tema podría ser tratado en las conversaciones bilaterales que arrancan el 21 de enero- , Obama dio a conocer otras decisiones. Ellas incluyen la revisión de la permanencia de la isla en la lista de estados que patrocinan el terrorismo –lo que implica eliminar las sanciones multimillonarias impuestas a bancos extranjeros, sobre todo europeos, por hacer transacciones con el país caribeño–, el aumento de 500 a 2 mil dólares en el trimestre de las remesas hacia Cuba y una mayor libertad para que los estadounidenses puedan viajar al país. Asimismo, se facilitarán las transacciones comerciales y las instituciones financieras de la nación norteña podrán abrir cuentas en la isla. En el campo de la información y las comunicaciones, las empresas de Estados Unidos de esas ramas podrán vender a Cuba sus productos, al tiempo que se incrementarán las conexiones de telecomunicaciones.

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Cuba y su espíritu revolucionario. (Bloomberg)

¡VIENEN LOS YUMAS!

Néstor González tiene 30 años y hace dos que dirige un negocio de prestación de servicios electrónicos y de seguridad para autos. El letrero que promueve al taller, en el patio de su casa, tiene elementos en inglés y ya se decidió a variar los precios de algunos de los productos que vende para ponerlos más a tono con el momento. ”Por ejemplo esta alarma en vez de a 10 la voy a vender a 9.99, porque así es como se usa allá”, comentó a El Financiero, señalando para el norte.

Es precisamente en este emergente sector privado donde se encuentran los más entusiasta seguidores de la apertura con Estados Unidos, en especial entre quienes rentan habitaciones y ven en la llegada de turistas norteamericanos una fuente casi inagotable de ingresos.

”Aunque la inversión es elevada, estoy haciendo arreglos para ampliar de dos a cuatro las habitaciones que rento, porque cuando lleguen los yumas (estadounidenses) aquí no van a alcanzar ni los hoteles ni nada”, dijo a este diario Malena Sánchez, quien alquila desde el mismo año que comenzaron las reformas de Raúl Castro, en 2008.

En contraste con estas reacciones, otros se han lanzado al mar para tratar de llegar ahora a Estados Unidos, temerosos de que con estos cambios se elimine la llamada Ley de Ajuste Cubano, en virtud de la cual los isleños, a diferencia de lo que ocurre con indocumentados de otras nacionalidades, son aceptados casi automáticamente si logran desembarcar en ese país por cualquier vía.

La Guardia Costera en Miami informó que las autoridades han capturado, interceptado o ahuyentado a 421 cubanos desde el 17 de diciembre, principalmente en el Estrecho de la Florida. En diciembre de 2013, el total de personas procedentes de la isla que fueron detectadas por las autoridades estadounidenses cuando intentaban llegar a ese país ascendieron solo a 222.

En el plano académico las opiniones sobre la trascendencia de este relanzamiento de relaciones entre La Habana y Washington son bastante coincidentes, lo cual se evidenció en una encuesta realizada por la revista cubana Temas.

Para el economista cubano Pedro Monreal el significado inmediato de la nueva política ”es el reemplazo –en ambos lados– de la beligerancia
por la adopción de un marco práctico para conducir sosegadamente las relaciones entre las dos naciones”. En su opinión, estos cambios ”tienen el potencial de influir positivamente en el desarrollo de Cuba, pero debería quedar claro que por sí mismas tales políticas no serían suficientes para hacer de Cuba un país económicamente próspero, con democracia popular y justicia social”.

Carlos Alzugaray Treto, analista político, estimó que ese viraje radical en las relaciones entre Cuba y Estados Unidos se logró con creatividad, realismo y audacia. ”Ambas partes lograron los resultados que se querían, para lo cual no titubearon en hacer concesiones mutuas”, sentenció.

Mientras, la oposición interna no ha acogido muy favorablemente el acercamiento, pues considera que Washington debió condicionar ese paso a compromisos del gobierno de La Habana en materia de derechos humanos y tomarlos en cuenta antes de anunciar el restablecimiento de relaciones.

"El acercamiento no es buena noticia, es una forma de dar oxígeno al gobierno cubano", se lamentó Berta Soler, líder de las Damas de Blanco, quien dijo no ver "la relación por el momento entre el anuncio de los dos países y un beneficio para el pueblo cubano".

Y en medio de todas estas reacciones, un silencio ha llamado la atención: el de Fidel Castro. Aunque con 88 años y apartado del poder desde el 2006, muchos siguen pensando que en Cuba no se toma ninguna decisión trascendente que no tenga su visto bueno. Pero lo cierto es que hasta el 13 de enero pasado no se ha registrado reacción pública alguna del ex presidente, quien dirigió durante casi 50 años los destinos de una isla enfrentada y defendiéndose de su vecino más cercano.