Contrabandear dólares a Colombia, gran negocio del narco: testigo en caso del 'Chapo'
ESCRIBE LA BÚSQUEDA Y PRESIONA ENTER

Contrabandear dólares a Colombia, gran negocio del narco: testigo en caso del 'Chapo'

COMPARTIR

···

Contrabandear dólares a Colombia, gran negocio del narco: testigo en caso del 'Chapo'

Germán Rosero, abogado colombiano que colaboró como enlace entre cárteles, dijo que el contrabando de dólares en efectivo de México a Colombia era otro de los negocios de los capos.

05/12/2018
Actualización 05/12/2018 - 19:51
Joaquín 'El Chapo' Guzmán.
Al registrarte estás aceptando el aviso de privacidad y protección de datos. Puedes desuscribirte en cualquier momento.

El abogado colombiano Germán Rosero afirmó este miércoles, en el marco del juicio contra Joaquín 'El Chapo' Guzmán, que “bajar” dólares en efectivo, producto de la venta de drogas desde México a Colombia, es otro de los negocios multimillonarios de las organizaciones del narcotráfico.

Rosero admitió que entre 1998 y 2006 fungió como enlace entre el Cártel del Norte del Valle, en Colombia, y el mexicano Cártel del Sinaloa, y que se encontró con Joaquín 'El Chapo' Guzmán el al menos seis u ocho ocasiones.

En su segundo día de testimonio en el juicio contra 'El Chapo' Guzmán en Nueva York, Rosero explicó que contrabandear dólares en efectivo desde México hacia Colombia se conoce como “bajar”, y que tales contrabandistas son llamados “bajadores”.

Rosero, exenlace de los cárteles, afirmó que luego de que se vendían los cargamentos de drogas provenientes de Colombia a sus clientes en México, estos pagaban en dinero efectivo directamente a los “bajadores”.

Él recibía desde Colombia la información de contacto de estos “bajadores”, sobre quienes había instrucciones precisas de cuánto dinero deberían recibir para contrabandear. Él los ponía en contacto con los clientes mexicanos.

En la década del año 2000, estos “bajadores” contrabandeaban entre 500 mil y un millón de dólares por viaje. Más tarde, Rosero precisó que las cantidades aumentaron hasta cinco millones de dólares.

Este contrabando es “un negocio multimillonario” realizado en general por personas de origen colombiano con residencia en ese país pero que de momento se encontraban en México, precisó Rosero, quien se entregó en 2009 a autoridades en Estados Unidos.

La mayoría de los “bajadores” tenían residencia en Colombia a fin de “hacerlos responsables” en caso de que se perdiera el dinero, apuntó Rosero.

Los traficantes mexicanos del Cártel de Sinaloa también tenían sus propios “bajadores” de dinero, que utilizaban cuando los colombianos decidían vender la drogas directamente en su país en vez de comprometerse a cobrarla hasta que llegara a México.

Bajo estos esquemas, integrantes del Cártel de Sinaloa “invertían” en los cargamentos de cocaína a un precio de alrededor de tres mil dólares por kilogramo de cocaína. Ellos debían pagar directamente en Colombia ese precio.

En cambio, si narcotraficantes mexicanos compraban la cocaína una vez en territorio mexicano, el costo en la ciudad de Guadalajara, por ejemplo, ascendía a seis mil dólares por kilo, asentó Rosero.

A fin de “bajar” su propio dinero, Guzmán Loera una vez comentó, según el testimonio bajo juramento de Rosero, que existía la posibilidad de enviar a Colombia un avión de su propiedad fabricado con fibra de carbón.

Debido al material con que estaba construido, el pequeño avión no sería detectado por radares, según puntualizó Guzmán a Rosero. Asimismo, sería una forma “eficaz y barata” de mandar dólares en efectivo a Colombia.

De acuerdo con el testimonio de Rosero ante las preguntas de la fiscal Gina Parlovecchio, no quedó claro si alguna vez Guzmán empleó este método para contrabandear dólares en efectivo.

Los cargos contra Rosero, quien actualmente se encuentra en libertad, pueden significarle una sentencia mínima de 10 años. Su acuerdo de cooperación con el gobierno de Estados Unidos, sin embargo, podría reducir su sentencia.

En su segundo y último día de testimonios, Rosero explicó que los encuentros que sostuvo con Guzmán Loera fueron siempre en la zona del Triángulo Dorado, entre los estados de Sinaloa, Chihuahua y Durango.

Contó que todos sus encuentros, realizados en tres o cuatro fincas, tenían un patrón similar. Se comunicaba con un contacto de Guzmán y este lo transportaba a Culiacán, donde pernoctaba para el otro día partir en avioneta hacia las fincas en la sierra.

Su primer encuentro con Guzmán fue en una casa que definió como “sencilla, pero bonita”, con un portón grande de madera, una piscina y una palapa. Rosero se sentó a una mesa con Guzmán, en una propiedad que contaba con guardias armados con rifles AK-47.

Recordó que Guzmán usaba ese día una gorra de beisbol, un accesorio que Rosero lo vio utilizar en varias ocasiones. Ese primer encuentro fue en una finca “muy cerca de Culiacán”, precisó Rosero.

Los encuentros finales, sin embargo, eran en sitios cada vez más aislados en la sierra del Noroeste de México, y en casas cada vez más austeras. Rosero incluso calificó las viviendas como “humildes”, aunque con “muchísimos guardias” armados.

Guzmán, quien siempre iba armado con una pistola, en una ocasión lucía también un rifle AK-47 chapado en oro y con incrustaciones de piedras preciosas. No obstante, Rosero nunca lo vio entrar en contacto con drogas .

El transporte a las fincas de Guzmán se realizaba en avionetas Cessna que parecían muy desvencijadas, declaró Rosero.

Según la versión del testigo, el temperamento ecuánime de Guzmán quedó revelado en una ocasión en que fue confiscado un cargamento con 12.5 toneladas de droga que esperaba el Cártel de Sinaloa.

Guzmán respondió a Rosero que “debíamos seguir adelante”, y que era preciso “echarle ganas”, y mantener la cooperación entre ambas organizaciones.

Rosero coordinó un primer cargamento de tres toneladas de cocaína en 1998 de Colombia para México, para luego retomar su labor de enlace en 2001. En total, Rosero coordinó el envío de cerca de medio centenar de cargas de cocaína a México.

Antes de su labor como enlace en México, Rosero fue el vínculo entre el líder del Cártel del Norte del Valle y la clase política de Colombia.

En ese sentido, reveló que él personalmente pagaba a senadores colombianos sobornos de 100 mil dólares por persona en el año 1997.

Rosero indicó que además sobornaba a los legisladores de la Cámara de Representantes con 42 mil dólares por persona a fin de que aprobaran una ley de extradición no retroactiva.

Rosero asentó que los pagos se realizaban en un cuarto de hotel en Bogotá, donde los legisladores acudían a recibir un sobre con dinero.

Interrogado por el abogado defensor de Guzmán, Eduardo Balarezo, Rosero manifestó que él pagó un total de entre cinco y seis millones de dólares a los congresistas colombianos en el año 1997.

Su testimonio coincide con lo revelado anteriormente por Juan Carlos 'Chupeta' Ramírez, líder del Cártel de Sinaloa, que había asegurado haber pagado por lo menos 10 millones de dólares al Congreso colombiano para que aprobara una ley de extradición favorable.

Ese año, el Congreso en efecto aprobó una ley que restauraba la extradición de criminales de Colombia a Estados Unidos aunque la regulación no sería retroactiva.

Así, los líderes de varios cárteles que en ese momento se encontraban en prisión en Colombia evitaron la extradición a Estados Unidos, entre ellos el propio Ramírez, quien se entregó en 1996 a la justicia colombiana.