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Confiesa sospechoso de atentado en Francia

Yassin Salhi confesó haber asesinado a su jefe, lo decapitó y después colgó su cabeza junto a banderas islámicas y mensajes en árabe justo en la reja de la fábrica de gas donde trabajaba.
Notimex
28 junio 2015 10:12 Última actualización 28 junio 2015 10:18
Hallan decapitado en Lyon

Fuerzas de seguridad francesas laboran en las instalaciones de la planta de gas donde ocurrió el ataque. (Archivo/AP)

París.- El sospechoso de haber cometido el atentado yihadista del viernes en el sureste de Francia en el que murió decapitado un hombre, confesó haber cometido el crimen, reportaron hoy fuentes de la investigación.

De acuerdo a las fuentes, Yassin Salhi, quien permanece detenido desde el ataque del viernes contra una fábrica de gas, comenzó a responder a las preguntas de los investigadores del caso luego de guardar un silencio absoluto en las primeras 24 horas de arresto.

Las fuentes señalaron que durante su interrogatorio confesó haber asesinado a su jefe, un hombre de 54 años al que decapitó y cuya cabeza colgó de una verja junto a banderas islámicas y mensajes en árabe.


“También comenzó a dar elementos sobre las circunstancias” del crimen, que no ha sido reivindicado por ninguna organización terrorista, precisaron las fuentes.

Las fuentes revelaron la víspera que el asesino se hizo un autorretrato “selfie” con la cabeza del hombre y que la compartió a través de whatsapp con un número de teléfono de Canadá.

La víctima, Hervé Cornara, de 54 años de edad, era un pequeño empresario del sector del transporte y el patrón de su presunto asesino, Yassin Sahli, vinculado a redes salafistas del norte de África.

Según la descripción de la policía Sahli colgó la cabeza de su víctima en una verja de la fábrica de gas industrial que atacó junto a banderas islamistas y comentarios en árabe.

El presunto culpable está detenido en dependencias policiales por un periodo máximo de 96 horas pero se había negado a platicar con la policía al ser detenido.

Salhi, tiene 35 años, está casado y tiene tres hijos. Fue fichado por los servicios secretos franceses y vigilado entre 2006 y 2008 por haberse radicalizado.

El hombre decapitado, la única víctima mortal del atentado contra la fábrica industrial de gas, es la primera persona decapitada en Francia en un atentado terrorista, una práctica frecuentemente empleada por el grupo Estado Islámico (EI) en Siria e Irak.