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Clínicas, electricidad, plazas de toros… mineras pagan por aprobación

La desaprobación de las comunidades que albergan las minas en todo el mundo puede costar mucho dinero a la compañías mineras, por lo que están dispuestas a pagar prácticamente lo que sea para tener el respaldo de los locales; en Perú, incluso, construyeron un pueblo nuevo en medio de las montañas.
Bloomberg
17 marzo 2015 21:29 Última actualización 18 marzo 2015 13:31
Para operar en la mina Las Bambas, en Perú, MMG  tuvo que construir un pueblo con casas de seis dormitorios, una plaza de toros y una cancha de fútbol sobre una montaña de 4 mil metros. (Tomada de YouTube)

Para operar en la mina Las Bambas, en Perú, MMG tuvo que construir un pueblo con casas de seis dormitorios, una plaza de toros y una cancha de fútbol sobre una montaña de 4 mil metros. (Tomada de YouTube)

Escuelas y clínicas. Canchas de futbol y plazas de toros. Incluso conejillos de Indias gordos… para comer.

De América del Sur a África, las compañías mineras les están ofreciendo todo eso y más a las comunidades para acallar la creciente oposición a controvertidos proyectos.

“Hay proyectos por valor de unos 25 mil millones de dólares inmovilizados o paralizados”, declaró en entrevista Mark Cutifani, máximo responsable ejecutivo de Anglo American Plc. “Tenemos que lograr que todas esas relaciones marchen bien”.

Si bien la oposición a las minas no es nueva, es una preocupación creciente para las mineras como Anglo American, y los ejecutivos se hacen oír cada vez más. Están en juego miles de millones de dólares, aseguran.

Sus adversarios sostienen que las compañías saquean el medio ambiente y a menudo no benefician a las comunidades locales, o al menos no tanto como dicen.

El rechazo crece desde la década de 1980, cuando rara vez se consultaba a las comunidades por las minas nuevas. Ahora, el apoyo local es crucial, según Thras Moraitis, responsable de estrategia de Xstrata Plc antes de la toma de control por parte de Glencore Plc. “No se puede conseguir un permiso sin tener el pleno consentimiento previo de las comunidades locales”, señaló.

Las comunidades de todas partes, de Perú a Sudáfrica, se están movilizando para negociar con más éxito con las compañías, según dos estudios dados a conocer a fin del año pasado. Los habitantes que son reubicados para hacerles lugar a las minas piden más a cambio de ello.

En Perú, hicieron falta seis años de conversaciones antes de que pudieran empezarse las obras del proyecto de cobre Las Bambas, dijo Moraitis, que ahora es director de X2 Resources, vehículo de inversión en minería fundado por exgerentes de Xstrata.

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Mina australiana de Xstrata (Bloomberg)


ELECTRICIDAD Y AGUA

Para cerrar el acuerdo de Las Bambas fue necesario construir un nuevo pueblo con casas de seis dormitorios, una plaza de toros y una cancha de futbol sobre una montaña de 4 mil metros. El pueblo, Nueva Fuerabamba, tiene electricidad, agua corriente e instalaciones de tratamiento de aguas residuales.

“Lo llamamos Nueva York en los Andes”, dijo Andrew Michelmore, máximo responsable ejecutivo de la empresa china MMG Ltd., que le compró Las Bambas a Glencore en julio por 7 mil millones de dólares.

MMG ha trasladado a las tres cuartas partes de los vecinos del pueblo y prevé completar la reubicación en este trimestre.

Los planes de reubicación incluyen minuciosos detalles. En Fuerabamba, por ejemplo, Xstrata contrató a expertos en cría de animales para producir conejillos de Indias más sanos y grandes, que son fuente de proteínas para los habitantes.

En el siguiente video podrás apreciar la maqueta virtual del proyecto: (minuto 2:27)


DESCONTENTO DE COMUNIDADES PUEDE SER COSTOSO

Barrick Gold Corp. lo descubrió en 2013, cuando suspendió la construcción de su proyecto Pascua-Lama en la frontera entre Argentina y Chile después que un tribunal aceptó dictar una orden judicial solicitada por grupos indígenas.

El mayor productor de oro del mundo desde entonces ha reducido el valor del proyecto en unos 6 mil millones de dólares.