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Casa Blanca duda del éxito de la reforma de salud de Trump

La reformas sanitarias impulsadas por Donald Trump no cuentan con el apoyo suficiente para la votación de esta tarde; Sean Spicer dijo que el presidente cree que la Casa Blanca hizo "todo lo posible" para conseguir los 216 votos necesarios.
Agencias
24 marzo 2017 12:51 Última actualización 24 marzo 2017 13:30
Obamacare

(Reuters)

WASHINGTON.- La Casa Blanca dejó de expresar confianza en que tendrá éxito la votación programada para esta tarde en la Cámara de Representantes sobre la propuesta del presidente Donald Trump para revocar la reforma de salud de su predecesor, Barack Obama.

En cambio, el portavoz presidencial, Sean Spicer, dijo que Trump cree que la Casa Blanca hizo "todo lo posible" para conseguir los 216 votos necesarios para que se apruebe una iniciativa que derogue la ley de salud conocida como Obamacare.

Los republicanos en el Congreso dijeron que no cuentan con los votos necesarios para cambiar el sistema de salud de Estados Unidos, mientras un destacado legislador se opuso al proyecto después de que el presidente, Donald Trump, exigió votar el viernes, en una apuesta que podría complicar su presidencia.

En una jornada caótica de búsqueda de votos, el presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, quien ha encabezado la propuesta, se reunió con Trump en la Casa Blanca, donde dijo al mandatario que no hay apoyos suficientes para aprobarla, indicaron medios estadounidenses.



En un nuevo golpe a las perspectivas de la ley, el presidente de la Comisión de Asignaciones de la Cámara, Rodney Frelinghuysen, anunció su oposición, expresando su preocupación por las reducciones en las coberturas del programa Medicaid para los pobres y de los beneficios "esenciales" de salud que deben cubrir las aseguradoras. "Tenemos que hacerlo bien por los estadounidenses", comentó Frelinghuysen.

Rodney Davis, integrante del equipo republicano en la Cámara que busca aprobar la ley, dijo que no cuentan con los votos necesarios, y el director de presupuestos de la Casa Blanca, Mick Mulvaney, también reconoció que no está claro que tengan el apoyo suficiente. El vicepresidente Mike Pence, un ex congresista influyente entre los republicanos, aplazó un viaje a Arkansas y Tennessee para ayudar en el proceso.

Varios legisladores en la cámara baja y sus ayudantes dijeron que el proyecto de ley no tendrá apoyo suficiente para el momento en que se realice la votación que Trump insistió en que se celebrara.

La Casa Blanca dijo esperar que la votación se realice a las 3:30 de la tarde, hora de la costa este, según lo programado.

Se trató de una apuesta de alto riesgo político para Trump. La decisión se produjo después de que el presidente afirmara que había terminado de negociar con los republicanos reacios y que había decidido seguir adelante con el resto de su programa, tanto si ganaba como si perdía esta batalla.

No había pruebas de que la cúpula republicana hubiera recabado apoyos suficientes para sacar adelante su reforma sanitaria, ni tampoco de que su decisión de seguir adelante fuera una táctica para luego demorar la votación de nuevo en caso de necesidad.

Sin embargo, parecían confiar en que a la hora de la verdad hubiera suficientes rebeldes que optaran por no sabotear la ley, la joven presidencia de Trump y la capacidad de los líderes republicanos para marcar la agenda de la cámara con una dura derrota.

"El presidente ha dicho que quiere la votación mañana", dijo el responsable de presupuesto de la Casa Blanca, Mick Mulvaney, a los legisladores, según el representante por Nueva York Chris Collins, aliado de Trump. "Si por cualquier motivo no se aprueba, simplemente vamos a seguir adelante con otras partes del programa".

Incluso si se aprueba la propuesta, los republicanos afrontan una batalla difícil en el Senado, donde conservadores y moderados también han amenazado con rechazar la ley.

La propuesta republicana elimina las impopulares multas de la ley de Obama para las personas que no contratan seguros médicos y los a menudo generosos subsidios para los que contratan seguros.

En cambio, los consumidores afrontarían una sanción del 30 por ciento si dejan que su cobertura expire. Los créditos fiscales contemplados por los republicanos se calcularían en función de la edad y no de los ingresos. Además, la reforma acabaría con la expansión de Medicaid y recortaría fondos federales en el futuro para el programa federal y permitiría que los estados establecieran requisitos sobre algunos de los 70 millones de beneficiarios del sistema.

En un intento de ganar apoyos entre los conservadores, los líderes de la cámara baja propusieron una nueva enmienda a votar este viernes que revocaría el requisito de Obama de que las aseguradoras cubran 10 servicios concretos como la maternidad y los tratamientos de salud mental. Los conservadores han reclamado que se retiren esas y otras condiciones, alegando que dispara los precios de las primas.

Por su parte, muchos moderados se oponen porque creen que la reforma republicana dejaría a muchos votantes sin cobertura médica. Asociaciones médicas, grupos de consumidores y hospitales se han opuesto o expresado reservas, y algunos gobernadores republicanos señalan que la propuesta recorta demasiado Medicaid y dejaría sin cobertura a muchas personas de bajos ingresos.

Con información de AP y Reuters