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Campana suena 50 veces por muertos de desastre ferroviario en Canadá

10 febrero 2014 5:12 Última actualización 13 julio 2013 17:37

[Reuters] 


Reuters

Lac-Megantic, Canadá.- Una semana después de que el centro del pueblo de Quebec de Lac-Megantic fue devastado por una bola de fuego en uno de los peores accidentes de trenes en la historia de Canadá, la campana de la iglesia de St. Agnes sonó el sábado 50 veces, una por cada persona que habría perecido en el desastre.

Hubo ocho segundos de intervalo entre cada campanada, luego un minuto de silencio, después del cual 12 palomas blancas fueron liberadas desde las escalinatas de la iglesia de 92 años en una emotiva ceremonia al mediodía.

Un grupo de dolientes se tomó de las manos para formar una larga cadena humana, las parejas se abrazaron y muchos lloraron en silencio, con las cabezas agachadas.

"Es una total desolación para todos. La iglesia es donde venimos a hallar paz. No hay palabras para describir el sufrimiento de esta región", dijo Genevieve, una mujer del cercano poblado de St-Roman que conocía a tres de los muertos y no quiso entregar su nombre completo.

El tren de 72 carros que transportaba crudo y avanzaba fuera de control había estado estacionado en una vía en una pendiente en el cercano pueblo de Nantes. Comenzó a moverse hacia Lac-Megantic cuando sus frenos fallaron, ganando velocidad hasta que eventualmente se descarriló en el centro del pueblo cerca del bar Musi-Cafe, poco después de las 0500 GMT del sábado pasado.

El accidente posiblemente motive cambios en las normas de ferrocarriles de Canadá. Ya ha generado un debate sobre los beneficios de transportar crudo por tren, método que es cada vez más utilizado debido a los límites de capacidad de los oleoductos y a la oposición política a ellos, a pesar de sus mejores antecedentes de seguridad.

Veintiocho cuerpos han sido recuperados y la policía está buscando los restos de 22 desaparecidos.

La iglesia St. Agnes ha estado abierta para permitir que la deje recuerdos, fotografías y flores.

En la noche del viernes, Dominique Bordeleau, profesora de escuela secundaria que asistió a una vigilia a la luz de las velas, dijo que reconoció a dos de sus ex estudiantes entre las fotografías dejadas en el templo.

"Realmente te das cuenta de lo que ocurrió cuando ves estas fotografías. Llega a lo profundo de uno. Es devastador", sostuvo.

También se realizaron vigilias el viernes en Montreal y otras ciudades y pueblos de la provincia de Quebec, de habla predominantemente francesa.

Mientras la Junta de Seguridad en el Transporte y la policía provincial de Quebec intentan descifrar qué provocó el accidente y se han concentrado en si los frenos de mano estaban correctamente aplicados.

Los frenos de aire del tren fallaron cuando una locomotora fue apagada después de que se produjo un pequeño incendio en uno de sus motores, pero los frenos de mano debieron mantener al tren en su lugar.

Gran parte de la ira del pueblo ha sido dirigida contra Montreal, Maine & Atlantic Railway (MMA) y su presidente, Edward Burkhardt, quien se ha disculpado por lo ocurrido y reconoció la responsabilidad de su compañía.

Burkhardt dijo que el ingeniero que estacionó el tren, Tom Harding, declaró a la compañía que había puesto los frenos de mano en 11 de los carros cisterna, pero Burkhardt dijo que la sensación general de MMA es que eso no es verdad.

Harding ha permanecido lejos de la vista del público y Reuters no ha podido comunicarse con él para que realice comentarios. Algunas personas del pueblo dicen que él sólo es el chivo expiatorio y culpan a MMA por la catástrofe.