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Ataque suicida en una mezquita de Pakistán deja al menos 24 muertos

Un hombre se inmoló  en la sala principal de la mezquita Anbar de la aldea de Butmanina, noroccidental distrito de Mohmand, limítrofe con Afganistán, durante las oraciones musulmanas de este viernes.
Notimex
16 septiembre 2016 13:19 Última actualización 16 septiembre 2016 13:19
Pakistán

El incidente se registró en Karachi, al sur de Pakistán. (Reuters)

ISLAMABAD.-  Al menos 24 personas murieron y otras 31 resultaron heridas en un atentado suicida perpetrado contra una mezquita en una área tribal del noroeste de Pakistán, informaron funcionarios de la administración política local.

El ataque tuvo lugar durante las oraciones musulmanas de este viernes cuando un hombre se inmoló en la sala principal de la mezquita Anbar de la aldea de Butmanina, noroccidental distrito de Mohmand, limítrofe con Afganistán.

Alrededor de 200 personas se encontraban en oración cuando al grito de “Allahu Akbar” (Dios es grande), el atacante detonó la carga explosiva que portaba, refirió Naveed Akbar, administrador político adjunto del distrito tribal.

Akbar declaró al periódico paquistaní The Dawn que 24 personas perdieron la vida y otras 31 sufrieron lesiones, las cuales fueron transportadas a hospitales en las localidades de Charsadda y Peshawar para recibir tratamiento.

En un comunicado, el primer ministro paquistaní Nawaz Sharif condenó el ataque suicida y aseguró que el gobierno se mantendrá firme en su lucha contra los extremistas.

Más tarde, el grupo Jamaatul-ul-Ahrar, una rama del Tehrik e Taliban Pakistani (TTP), asumió la responsabilidad del ataque de este viernes, un semana después de que uno de sus militantes atacó un tribunal de Mardan causando la muerte de 14 personas y heridas a más de 50.

El grupo también dijo estar detrás de un ataque contra abogados en el suroeste de Quetta, en el que murieron 73 personas el pasado 8 de agosto, así como el atentado de Lahore que dejó 75 muertos en el ataque más mortífero del país este año.

El Ejército paquistaní lanzó una operación en junio de 2014 en un intento de acabar con las bases militantes en las zonas tribales del noroeste y así poner fin a la sangrienta insurgencia que ha costado miles de vidas de civiles desde 2004.

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