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Alcoholismo juvenil inquieta a británicos

01 febrero 2014 10:13 Última actualización 11 enero 2014 5:0

 [Peleas callejeras entre jóvenes alcoholizados aumentan en las calles británicas. / NYT] 


 
New York Times News Service
 
NORTHAMPTON, Inglaterra.- Eran apenas pasadas las cuatro de la mañana, los últimos clubes estaban cerrando y la policía tenía a tres jóvenes reclinados contra una pared de ladrillos y a un cuarto en el piso. Los jóvenes, gloriosamente incoherentes, algunos de ellos sangrando, apenas podían mantenerse en pie, ya no digamos responder a las preguntas de los agentes, que estaban respondiendo a una pelea. Conforme la escena en el centro de Northampton se desarrollaba, otro joven ebrio dio un puñetazo a un transeúnte, luego huyó.
 
Una joven, Becky, trataba de atender a su novio, cuyo brazo estaba paralizado y su clavícula posiblemente fracturada. Estaba helando, pero ella llevaba un vestido delgado y no tenía zapatos. Él le rogaba que se quedara; ella misma bebida, se alejó caminando, luego regreso, llorando, y comenzó a besarlo mientras la policía trataba de restablecer el orden.
 
Era solo otra noche de viernes en Northampton, donde los británicos jóvenes, a menudo en grupos, salen a emborracharse peligrosa, ciega y a menudo violentamente, dijo el inspector Vaughan Clarke de la Policía de Northamptonshire.
 
Dado el precio del alcohol en los bares, tabernas y clubes, a menudo “pre-cargan” con vodka y ginebra baratos comprados en tiendas de descuento o supermercados abiertos las 24 horas. Algunos llegan al centro de la ciudad borrachos; para cuando se van, hacen que los vagabundos de la ciudad luzcan sobrios.
 
Desde Falstaff hasta Churchill y más allá, los británicos han sido conocidos por su amor por la bebida. Pero ya sea como entretenimiento o ritual de apareamiento, el espectáculo de jóvenes bien vestidos que vagan a primera hora de la mañana por las calles apenas pudiendo caminar o hablar se ha vuelto un tema de creciente importancia social, debido tanto a la violencia que el alcohol engendra a menudo como a la vulnerabilidad de las jóvenes, que en ocasiones son molestadas o violadas cuando no están en condición de defenderse.
 
El Instituto de Estudios sobre el Alcohol de Gran Bretaña indicó que había habido una pequeña declinación en el uso del alcohol desde su apogeo en 2005, y el país está aproximadamente a la mitad en comparación con otros países de la Unión Europea en estimaciones de los litros de alcohol vendido legalmente que se beben por persona.
 
Pero el instituto señaló que los hábitos de beber de los británicos entre los 15 y los 24 años “difieren de generaciones de mayor edad”, en que “beben menos a menudo durante la semana, pero son más propensos a fuertes borracheras cuando lo hacen”, un fenómeno que la policía está empezando a abordar más vigorosamente.
 
El jefe de policía de Northamtonshire, Adrian Lee, quiere hacer algo al respecto. Localmente, ha impuesto medidas más duras a los jóvenes ebrios que cometen actos de violencia.
 
Ha puesto a agentes policiales en las calles durante lo que eufemísticamente se conoce como “la economía nocturna”, colocado agentes policiales encubiertos en bares y clubes para verificar que no se venda alcohol a menores de edad, y estacionado un camión con pequeñas celdas – un “conjunto de custodia móvil” – en el centro de la ciudad los viernes y sábados por la noche, para que los oficiales puedan fichar a los jóvenes ebrios violentos o incapaces rápidamente y luego regresar a la calle.
 
Pero Lee, consternado por el dinero público necesario para manejar y atender el problema de las borracheras, también está proponiendo una serie de medidas para que las considere el gobierno nacional, incluido un sistema privatizado de “tanques de borrachos” para quienes meramente están beodos puedan ser atendidos, recuperen la sobriedad, sean multados y luego se les cobre el servicio. Cuesta al público hasta 400 libras esterlinas por noche mantener a una persona ebria en la cárcel, dijo.
 
Lee, que representa a la Asociación de Jefes de Policía sobre el tema de los problemas relacionados con la bebida, dijo que había habido un cambio social profundo en Gran Bretaña, y que lo que alguna vez era visto como un comportamiento divertido se había convertido en un grave peligro público.
 
“Pienso que más personas beben y se emborrachan como medio de entretenimiento que en el pasado”, dijo. “Eso siempre sucedió, pero no en las cantidades y el volumen actuales y la casi normalidad creada en torno al: 'Está bien salir y emborracharse hasta terminar tirado en las calles incapaz de ocuparse de uno mismo’”.
 
Dijo que 50 por ciento de todos los crímenes violentos en Gran Bretaña estaban relacionados con el alcohol, y el alcohol estuvo involucrado en 73 por ciento de todos los casos de violencia domestica y 25 por ciento de los casos de abuso infantil.
 
Se estima que los delitos relacionados con el alcohol cuestan a la economía 11 mil millones de libras al año (unos 18 mil millones de dólares), incluidos 3 mil 500 millones de libras al Servicio Nacional de Salud.