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Afganos votan en medio de ola de violencia

Los talibanes, islamistas radicales decididos a derrocar al Gobierno, han desplegado combatientes en el país para alterar unos comicios que consideran una farsa respaldada por Estados Unidos.
Reuters
04 abril 2014 18:5 Última actualización 04 abril 2014 18:5
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Simpatizantes del candidato presidencial Abdullah Abdullah. (Reuters)

Simpatizantes del candidato presidencial Abdullah Abdullah. (Reuters)

KABUL. Millones de afganos estaban convocados a votar el sábado, desde las agrestes montañas en la frontera con Pakistán a las llanuras del oeste, en unas elecciones que supondrán la primera transferencia democrática del poder en un país con una historia turbulenta.

Los talibanes, islamistas radicales decididos a derrocar al Gobierno, han desplegado combatientes en el país para alterar unos comicios que consideran una farsa respaldada por Estados Unidos. Docenas de personas han muerto en una racha de violencia antes de la votación.

Más de 350 mil militares afganos han sido llamados a servicio para impedir ataques contra los centros de votación y los electores. La capital Kabul ha sido aislada del resto del país por anillos de seguridad, puntos de control y bloqueos de carreteras.

Kandahar, la cuna de la insurgencia de los talibanes, estaba virtualmente acordonada antes de la elección y a los habitantes se les recomendó mantenerse en sus casas.

Hamid Karzai, el presidente saliente, no tiene permitido presentarse de nuevo a la presidencia, pero se espera que mantenga un control a través de políticos que le son leales.

Los votantes inevitablemente tendrán en cuenta los progresos de Afganistán desde el 2002, cuando fuerzas encabezadas por Estados Unidos derrocaron a los talibanes, que daban refugio al líder de Al Qaeda, Osama bin Laden.

En esos 13 años ha habido un enorme derramamiento de sangre, al menos han muerto por la violencia 16 mil civiles, 3 mil 500 militares extranjeros y miles de soldados afganos.

Miles de millones de dólares se han gastado en la reconstrucción del país.

"Hay que darle algo de crédito al Gobierno de Karzai por sus limitados avances en derechos humanos en unas condiciones muy difíciles", dijo en un comunicado Amnistía Internacional.

"Sin embargo, la situación sigue siendo sombría para millones de afganos e incluso el progreso que hemos visto es muy frágil", indicó.
Sin un favorito claro, el proceso electoral puede tardar semanas, si no meses, especialmente si hay una segunda vuelta.

Cualquier retraso dejará poco tiempo para cerrar un acuerdo clave entre Kabul y Washington destinado a mantener 10 mil tropas estadounidenses después del 2014, tras el retiro de la mayoría de los militares extranjeros.

"Todo el futuro de Afganistán está en juego", dijo Franz-Michael Mellbin, el representante especial de la Unión Europea en Kabul.

"Es clave (...) que los afganos vayan a votar en gran número y ofrezcan legitimidad política, y lo que ocurra después de las elecciones será crucial, porque se necesita un Gobierno estable", añadió.

De los ocho candidatos, tres aparecen con más probabilidades: los ex ministros de Relaciones Exteriores Abdullah Abdullah y Zalmay Rassoul, y el ex ministro de Hacienda Ashraf Ghani.

Si, como se prevé, nadie obtiene un 50 por ciento de los sufragios el sábado, habrá un balotaje entre los dos candidatos más votados.

La segunda vuelta será el 28 de mayo, extendiendo el proceso al mes sagrado del Ramadán, cuando las oficinas cierran durante la mayor parte de la jornada y la actividad se frena.

Los resultados preliminares de la primera vuelta deberían de estar unas seis semanas después de la votación, en parte porque el terreno montañoso de Afganistán hace que se necesiten 3 mil burros para llevar las urnas desde las zonas más inaccesibles.