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Abusos contra niños son 'vergüenza para la sociedad': Papa Francisco

Durante su audiencia pública semanal en la Plaza de San Pedro, el líder de la Iglesia católica reflexionó sobre los hijos no deseados o abandonados, los niños de la calle, sin educación ni atención sanitaria, maltratados, a los que les roban su infancia y su juventud.
Notimex
08 abril 2015 6:37 Última actualización 08 abril 2015 6:37
Papa Francisco

El Papa Francisco lamentó que niños se convierten en presas de los criminales. (Reuters)

CIUDAD DEL VATICANO. El Papa Francisco deploró los abusos perpetrados contra los niños y señaló que son “una vergüenza para la sociedad” y “un grito de dolor dirigido directamente al corazón del padre”.

Durante su audiencia pública semanal, ante más de 25 mil personas congregadas en la Plaza de San Pedro del Vaticano, el pontífice reflexionó sobre los hijos no deseados o abandonados, los niños de la calle, sin educación ni atención sanitaria, maltratados, a los que les roban su infancia y su juventud.

El Papa lamentó que, demasiado a menudo, esos niños se convierten en presas de los criminales que los explotan para el comercio o la violencia.

Sostuvo que, incluso en los países desarrollados, ellos sufren de las crisis familiares o viven en situaciones muchas veces inhumanas y, en todo caso, esos pequeños “son violados en el cuerpo y en el alma”.

“Un niño nunca puede ser considerado un error. Un error es del mundo de los adultos, del sistema que hemos construido, que genera bolsas de pobreza y violencia, en las que los más débiles son los más perjudicados”, insistió.

“Los niños son responsabilidad de todos: los padres no deberían sentirse solos en su tarea. La estabilidad social y la promoción de la familia, la ausencia de delincuencia y la posibilidad de un trabajo digno, contribuyen, sin duda, a asegurarles un hogar”, añadió.

Estableció que, tratándose de los niños, “ningún sacrificio es demasiado costoso” y aseguró que “Dios no se olvida de ninguno de sus hijos más pequeños”.

El pontífice instó a no escatimar los esfuerzos para que los infantes puedan sentirse siempre acogidos y amados en las familias y en las comunidades.

“Los niños son, a menudo, las primeras víctimas de los problemas familiares, de los conflictos, las guerras y las persecuciones”, advirtió.

“Recemos por todos los niños sufrientes, pidiendo al señor que lo proteja de todo mal, que despierte las conciencias dormidas y convierta los corazones de piedra para que no falte a ningún niño el amor y la protección”, expresó.