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A un año del deshielo Cuba-EU, el embargo continúa aún vigente

Mientras el presidente Barack Obama declara que ya hay un trabajo que mostrar, la prensa oficial cubana calificó de discretos los resultados de esta etapa e insistió en que el levantamiento del embargo es imprescindible para avanzar.
Vivian Núñez/Corresponsal
16 diciembre 2015 20:38 Última actualización 17 diciembre 2015 6:43
El primer encuentro cara a cara entre Raúl Castro y Barack Obama se produjo durante la Cumbre de las Américas, en Panamá,  en marzo de 2015. (Archivo)

El primer encuentro cara a cara entre Raúl Castro y Barack Obama se produjo durante la Cumbre de las Américas, en Panamá, en marzo de 2015. (Archivo)

LA HABANA.- A un año del inicio del diálogo entre Cuba y Estados Unidos prevalecen las diferencias políticas e ideológicas entre ambos gobiernos, las cuales parecen condicionar la marcha del proceso de normalización de las relaciones bilaterales.

Mientras el presidente Barack Obama se declara optimista y ha afirmado que “ya hay un trabajo que mostrar”, la prensa oficial cubana calificó de discretos los resultados de esta etapa e insistió en que el levantamiento del embargo es imprescindible para avanzar.

En doce meses de una aproximación inédita tras más de 55 años de confrontación directa, La Habana y Washington han abierto numerosas vías de negociación en temas tan sensibles como derechos humanos, migración y las compensaciones por los bienes estadounidenses nacionalizados tras el triunfo de la revolución de 1959 y por los daños provocados a la isla por el bloqueo de Estados Unidos.

Sin embargo, en ninguno de esos casos se ha avanzado más allá de la disposición de continuar reuniéndose. Incluso en el tema migratorio, cuyas conversaciones son las únicas existentes desde antes del 17 de diciembre de 2014, Estados Unidos reiteró la vigencia de la Ley de Ajuste Cubano, que en opinión del gobierno de Raúl Castro “estimula la migración ilegal” y es la causa fundamental de la actual crisis protagonizada por alrededor de 6 mil indocumentados cubanos varados en Costa Rica desde hace casi un mes.

En esta etapa Obama ha hecho uso en dos ocasiones de sus facultades ejecutivas para atenuar los efectos del embargo, liberalizando los viajes de los estadounidenses a la isla que han crecido 50 por ciento, eliminando los límites a las remesas, privilegiando al incipiete sector privado cubano y proponiendo facilidades a sus empresas en el área de la informática y las telecomunicaciones, entre otras medidas.
Para el gobierno de la isla, esos pasos, aunque positivos, son insuficientes y pueden ser ampliados, según ha dicho el canciller Bruno Rodríguez.

El mandatario estadounidense ha señalado que su acción en el Congreso –única instancia facultada por ley para eliminar el embargo- a favor del levantamiento de esas sanciones está condicionada por que el gobierno cubano introduzca “reformas más sustanciales”, pero el diario oficial Granma aseguró ayer que “las autoridades han sido claras respecto a que la soberanía y los asuntos internos del país no se negocian”.

ENCUENTROS Y DIFERENCIAS 

Desde el 17 de diciembre de 2014, los presidentes de Cuba y Estados Unidos se han reunido dos veces frente a frente. Para Raúl Castro, Obama “es una persona decente”, mientras que el estadounidense afirmó que nadie tiene mejor reputación en Cuba que “uno de los revolucionarios originales” para negociar con Washington.

El único miembro del ejecutivo cubano que ha viajado a Estados Unidos en esta etapa es el canciller. Lo hizo el 20 de julio, día en que se restablecieron las relaciones diplomáticas y se reabrieron las embajadas.

En contraste, en estos meses tres integrantes del gobierno de Obama han visitado la isla: el Secretario de Estado John Kerry, la secretaria de Comercio Penny Pritzker y el secretario de Agricultura Thomas Vilsack.
A este panorama se ha sumado en las últimas semanas la derrota del chavismo en las elecciones parlamentaria en Venezuela, país con el que Cuba desarrolla un cuarto de sus intercambios comerciales.

El economista Carmelo Mesa-Lago opinó que, para tratar de atenuar el impacto que tendría en la economía cubana la ruptura de sus lazos con Caracas, lo lógico “sería acelerar las reformas estructurales y abrirse a una negociación más fructífera con Estados Unidos”.