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A Bernie Sanders le cuesta contener la revolución que inició

El senador por Vermont Sanders probó su propia revolución. Tras elogiar la plataforma del partido que sus aliados habían negociado, lo abuchearon en un mitin en el que dijo que se debe votar la fórmula Hillary Clinton-Tim Kaine.
Bloomberg
26 julio 2016 11:0 Última actualización 26 julio 2016 11:26
Bernie Sanders

Bernie Sanders durante su discurso al inicio de la convención demócrata este lunes. (Reuters)

Bernie Sanders está aprendiendo que iniciar una revolución es más sencillo que controlarla.

El lunes, en la apertura de la Convención Nacional del Partido Demócrata en Filadelfia, un contingente de simpatizantes del senador por Vermont que abucheaba y se mofaba insistió tanto en no apoyar nunca a la precandidata Hillary Clinton que ni siquiera el propio Sanders pudo contenerlos.

Gritaron “¡No!” y “¡Bernie!” al mencionarse el nombre de Clinton casi en el mismo instante en el que se llamó a la convención al orden a pesar de que previamente Sanders había enviado un mensaje de texto en el cual solicitaba a sus simpatizantes que se abstuvieran de protestar contra Clinton “como una cortesía personal para conmigo”.

Horas más tarde, cuando Sanders pronunciaba el discurso de cierre de la noche, algunos de sus simpatizantes incluso llegaron a volverse en su contra y lo abuchearon cuando dijo que “Hillary Clinton debe convertirse en la próxima presidenta de los Estados Unidos” en vez del republicano Donald Trump y que “la elección ni siquiera es discutible”.

Hubo señales de que los principales oradores de la noche —Sanders, la primera dama Michelle Obama y la senadora por Massachusetts Elizabeth Warren— tal vez hayan logrado acallar parte del fervor anti-Clinton por el resto de la semana. “Necesitamos unir fuerzas”, dijo David Jordan, un delegado de Sanders por Wisconsin que ahora pretende votar por Clinton en noviembre.

ATRINCHERADOS

Con todo, otros insistieron en que se atrincherarían y no cederían fácilmente. “¡Pero claro!”, dijo Alexis Edelstein, un delegado por California y simpatizante de Sanders de 39 años, cuando se le preguntó si planeaba seguir abucheando a Clinton durante la semana.

“Nos cagaron”, dijo Edelstein sobre la organización del Partido Demócrata a la que culpa por arreglar la baraja para Clinton de forma injusta. “Ahora quieren que vengamos y acatemos”.

Una procesión de políticos demócratas y animadores mostró dejos de exasperación al subir al escenario el lunes para tratar de controlar a los detractores.

La comediante Sarah Silverman, una simpatizante de Sanders que prometió votar a Clinton con “entusiasmo” después que esta última adoptó muchas de las prioridades de Sanders, reprendió a los renegados: “¿Puedo decirles algo a los que dicen ‘Bernie o nada’? Están haciendo el ridículo”.

Los simpatizantes de Sanders venían acumulando ira desde hace meses por lo que según consideran fue una competencia injusta por la nominación y la rabia estalló después que WikiLeaks reveló miles de e-mails robados en un ataque de hackers contra las computadoras del Comité Nacional del Partido Demócrata (DNC, por sus siglas en inglés).

Los documentos revelaron lo que ellos sospechaban hace tiempo: que los funcionarios del DNC no fueron estrictamente imparciales en las primarias y por lo general favorecieron a Clinton.

ABUCHEOS


Pero la renuncia de la presidenta del DNC, Debbie Wasserman Schultz, no bastó para apaciguar a muchos de los simpatizantes más acérrimos de Sanders. En vez de enfrentar a una multitud hostil, Wasserman Schultz también cedió el discurso de apertura de la convención.

Sanders probó un poco su propia revolución el lunes por la mañana. Tras elogiar la plataforma del partido que sus aliados habían negociado, la que describió como la más “progresista” de la historia, lo abuchearon en un mitin en el que dijo que se debe votar la fórmula Clinton-Tim Kaine.

“Hermanos y hermanas, este es el mundo real en el que vivimos”, dijo Sanders. La renuncia de Wasserman Schultz a la presidencia del partido, según él, constituía un progreso para “los que quieren un verdadero cambio”.

La multitud respondió gritando “Queremos a Bernie”.