Monterrey

¿Y si también les pagamos a nuestros trabajadores
sueldos a precios internacionales?

Opinión. Si se persiste en la terquedad de querer aplicar precios internacionales a los bienes y servicios que se pueden comerciar en el exterior, lo conducente, en todo caso, sería entonces pagarle a nuestros trabajadores salarios internacionales.
COMENTARIO ECONÓMICO

MARCO A. PÉREZ VALTIER
​mperezv@perezgongora.com
04 enero 2017 10:27 Última actualización 04 enero 2017 10:27
Marco A. Pérez Valtier

Marco A. Pérez Valtier

Junto con la apertura y la globalización de los mercados, se puso de
moda el utilizar “precios internacionales” para determinar los precios
domésticos de los bienes y servicios “comerciables”, que si bien se producen en el país, se pueden vender en el exterior, a precio internacional, como es el caso de las gasolinas.

El principal argumento para cobrar precios internacionales, en vez de
utilizar el costo de producción en México, se basa en el principio del “costo de oportunidad”, el cual supone que la producción nacional se puede exportar a precio internacional, por lo que de venderla en México más barata, atendiendo a su costo de producción, implicaría menores ingresos.

En este punto, me quiero detener para dejar en claro que existe una
GRAN diferencia entre “Perder dinero” y “Ganar menos”, ya que se nos ha dicho hasta el cansancio que Pemex Refinación opera con "Pérdidas” pero lo que NO se nos dice, es que estas “pérdidas” son CONTABLES y se generan por el ALTO costo que le imputa Pemex Exploración y Producción a Pemex Refinación, por el petróleo crudo que le “vende”.

Es decir, si a Pemex Exploración y Producción le cuesta 8 dólares extraer un barril de petróleo, pero su precio internacional era de más de
100 dólares, se lo “vendía” a Pemex refinación a precio internacional
para que produjera y vendiera gasolinas en México a precios inferiores al internacional, configurando así una “pérdida” ficta, ya que el costo real de extraer el petróleo es muy inferior al “precio internacional”.

Todo este CUENTO de las “Pérdidas” de Pemex Refinación, y del INMENSO “Subsidio” a las gasolinas, fueron producto de prácticas contables SUI GENERIS, fuera de todo principio contable, que inventaron incluso “INGRESOS NEGATIVOS” que por varios años incluyeron en la Ley de Ingresos, sin que ningún Diputado o Senador lo objetara en su momento, ya no digo algún Colegio de Contadores.

Concediendo, sin aceptar, que el principio de “dejar de ganar” es válido
y que Pemex recibiría menores ingresos si vende en México la gasolina
a un precio basado en los 8 dólares que es el COSTO REAL de extraer
42 galones de petróleo, más el costo REAL de refinarlo, (ya sea en México o en Houston), y NO lo vende a precio internacional, el corolario sería que se le está otorgando a los consumidores (Léase: LA NACIÓN), parte del beneficio de ser DUEÑOS del Petróleo, mientras que el Gobierno se quedaría con la UTILIDAD razonable
de operar el negocio.

TODOS los Países Árabes productores de petróleo, participan este
beneficio a su población con bajos precios de las gasolinas, no se diga
Venezuela, pero aquí, el Gobierno, lejos de apropiarse de TODA la riqueza petrolera, encima nos endilga una carga impositiva abusiva.
OJO, la argumentación anterior implica también la ELIMINACIÓN total
de los TRES IEPS que actualmente se cobran a las gasolinas y al diesel, que suman casi CINCO pesos por litro, dejándole al gobierno el IVA del 16 por ciento.

Por otro lado, las comparaciones internacionales donde se nos muestran los Países donde las gasolinas se venden más caras que en México, como Noruega o Hong Kong, lo que NO se nos dice es que son los IMPUESTOS, los que explican estos precios, porque allá se grava más al CONSUMO que al INGRESO, ni TAMPOCO se nos dice cuantas horas hay que TRABAJAR para adquirir un litro de gasolina. ¿Por qué? Porque en este aspecto, somos de los más perjudicados.

Finalmente, si se persiste en la terquedad de querer aplicar precios internacionales a los bienes y servicios que se pueden comerciar en el exterior, lo conducente, en todo caso, sería entonces pagarle a nuestros trabajadores salarios internacionales, para que tengamos el poder adquisitivo suficiente para comprar todo a precios internacionales, o no?
Total, todo ha subido ENORMEMENTE sin que haya subido la Inflación,
hay que aprovechar que está dormida (o manipulada?).

* El autor es especialista en estudios económicos y de finanzas públicas. Actualmente ocupa el cargo de Socio Economía en Pérez Góngora y Asociados.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.