Monterrey

¿Y por qué no se cruzan?

OPINIÓN. Podemos seguir con el tema del muro, de quien lo pagará (México no) pero considero que deberíamos ver el por qué la gente se va para allá, en primer lugar.
Miguel Moreno Tripp | WIKI-LÍTICO
07 febrero 2017 11:5 Última actualización 07 febrero 2017 11:5
Miguel Moreno Tripp, Doctor en Finanzas por la Universidad de Tulane.

Miguel Moreno Tripp, Doctor en Finanzas por la Universidad de Tulane.

Una pregunta retórica es aquella que se hace sin esperar una respuesta. Sirve para enfatizar un punto, una idea. El título de esta columna bien podría ser la madre de todas las preguntas retóricas o al menos concursar para ese puesto.

¿Y por qué no se cruzan… de allá para acá? O lo que es lo mismo ¿por qué tanto los connacionales como personas de otras nacionalidades sólo se van para allá? No creo que nos toque ver en nuestra vida que ciudadanos americanos quisieran entrar en forma ilegal a residir en México.

Podemos seguir con el tema del muro, de quien lo pagará (México no) pero considero que deberíamos ver el por qué la gente se va para allá, en primer lugar. Lo hemos comentado en este espacio: ¿cómo tienen que ser las condiciones de vida de una persona como para que se arriesgue a cruzar desiertos con un bidón de agua pintado de negro para que no los descubran los helicópteros o los drones?.

Las mujeres tener que tomarse la “píldora México” porque saben que las van a violar.

El monstruo del desierto, o los monstruos de la delincuencia ¿cuál está peor? Muchas veces no escogen, desafortunadamente les tocan los dos.
¿Qué pensará una madre y un padre de tener que mandar a sus hijos menores de edad a la incertidumbre total?

Nosotros sí, seamos empáticos.

La otra cara de la moneda, son los corruptísimos gobernadores. Una cuenta somera nos indica que al menos 18 gobernadores están sujetos a
proceso o bien señalados con faltantes, desfalcos y rapiña en sus estados. 18 de 32. Más de la mitad. Más la parentela vividora.

El congreso como siempre teniendo oídos sordos para los reclamos de los excesos que cometen (no olvidemos: más de medio millón de pesos,
solamente en diciembre. A 500). En sus manos esté el cambio. Sí, como
no. Los partidos políticos, hipócritamente repudiando el gasolinazo pero bien que cobran las carretadas de dinero. El rayito de esperanza ya dio por zanjadas las acusaciones en contra del despilfarro de su hijo y de su chofer, pura mentira el tema de la honestidad.

No se ha preguntado, ¿cómo es que no hay ni una manifestación en contra de la corrupción? Acúsome padre, que yo tampoco salgo a las calles a protestar por tanto robo del que somos sujetos.

Súmele la otra delincuencia, la organizada, que le cobrará derecho de piso a quien medianamente despunte un poco creando fuentes de trabajo.

Y la cereza del pastel: la burocracia y sus nocivos efectos sobre la creación de empleo.

Lo tenemos todo en contra. Contra lo de afuera, poco podemos hacer. Contra lo de adentro, ¿cómo es posible que vivamos en el reino de la impunidad y no pase nada? Los migrantes se van porque los hemos corrido, a base de permitir tanta corrupción e impunidad.

En todos nosotros está el cambiar esa tristísima realidad.

El autor es Doctor en Finanzas por la Universidad de
Tulane; cuenta con la Maestría en Alta Dirección de Empresas,
en el IPADE. Se desempeñó como Director General
de entidades del área Internacional en Santander
Serfin. Es Director del programa OneMBA y tiene su
Despacho asociado con Crowe Horwath para proporcionar
asesoría en temas de Finanzas Corporativas.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.