Monterrey

¿Y la calidad del aire?

OPINIÓN. Necesitamos una estrategia integral que permita la creación de más parques públicos; reubicar las plantas industriales que contribuyen a la contaminación; y posiblemente des incentivar el uso del automóvil mediante la creación de más impuestos.
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SERGIO 
LÓPEZ 
RAMOS
17 mayo 2016 11:0 Última actualización 17 mayo 2016 11:11
Sergio  López Ramos

Sergio López Ramos

En estos días, la Ciudad de México ha sido el foco de atención por los altos niveles de contaminación del aire, las contingencias ambientales y las estrategias del gobierno de Miguel Ángel Mancera que han fortalecido el programa “Hoy no circula”. Más temprano que tarde, los habitantes de la ciudad sufrirán las consecuencias de esta exposición permanente a la contaminación ambiental en el Valle de México.

Pero la Ciudad de México no es el único gran centro urbano en nuestro país con este grave problema. Según cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que publicó El Financiero, las ciudades de Monterrey, Toluca, Salamanca y León fueron las que registraron los mayores niveles de contaminación durante el 2011, superando los parámetros registrados el año pasado por la Ciudad de México. De esta forma y de acuerdo con estándares internacionales, la capital de Nuevo León; Monterrey se habría convertido en la ciudad más contaminada del país con una concentración de 86 PM10 y de 36 PM2.5 en el 2011.

Según estándares de la OMS, la contaminación del aire se mide en base a las concentraciones de partículas menores a 10 micrómetros (PM10) y de partículas finas menores a 2.5 micrómetros (PM2.5); las cuales contienen distintos elementos contaminantes que constituyen un riesgo medioambiental y que representan un grave riesgo para la salud.

La OMS calcula que más de 2 millones de personas mueren cada año a causa de la inhalación de pequeñas partículas contaminantes del aire.
Las partículas de menos de 10 micras de tamaño, pueden entrar en los pulmones y llegar al torrente sanguíneo, lo que podría causar cardiopatías, cáncer de pulmón, asma e infecciones agudas de las vías respiratorias inferiores. Los parámetros de medición de la OMS sobre calidad de aire establecen que el estándar de la calidad del aire debe ser de 20 microgramos por metro cúbico (µg/m3) como media anual.

Entre los factores que más contribuyen al proceso de contaminación atmosférica son el transporte, las fábricas y otras industrias, la quema de biomasa y las centrales eléctricas que usan carbón. Datos del “Estudio de la motorización en México mediante la dinámica de posesión vehicular: determinantes macro y microeconómicos,” elaborado por el Instituto Mexicano del Transporte y la Secretaria de Comunicaciones y Transportes señalan que en el 2015 Nuevo León fue la tercera entidad con mayor parque vehicular, solo por detrás del Distrito Federal y Jalisco.

Hasta el año pasado, había 430 vehículos por cada mil habitantes. De esta forma, la cantidad de vehículos privados y autobuses de transporte público asciende a un millón 907 mil 561 unidades; de los cuales, la mayoría se encuentran en el municipio de Monterrey.
Desafortunadamente, Monterrey y su área metropolitana han generado un modelo de desarrollo urbano que facilita el predominio del transporte privado, lo que no solamente colapsa nuestras vialidades, sino que además incide de forma determinante en la calidad de vida de nuestros ciudadanos.

Pero la solución a este problema va más allá de limitar la cantidad de vehículos que circulan en la zona metropolitana. Necesitamos una estrategia integral que permita la creación de más parques públicos; reubicar las plantas industriales que contribuyen a la contaminación; y posiblemente des incentivar el uso del automóvil mediante la creación de más impuestos. ¿Habrá voluntad política para implementar acciones y estrategias?

* El autor es politólogo por el Tecnológico de Monterrey; consultor político de la firma internacional Global Nexus y cursa sus estudios de posgrado en la Universidad de Wisconsin.


Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.