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¿Y ahora qué?

Tenemos un compromiso y una responsabilidad constante, y tan importante como la de quien ocupe la silla presidencial.

Opinión MTY LA POLÍTICA EN CIFRAS Pablo de la Peña Sánchez
03/07/2018
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Pablo de la Peña Sánchez.Fuente: Cortesía

Sorpresivamente para antes de las 8:10 pm del domingo 1 de julio, el candidato del PRI, José Antonio Meade, ya había reconocido el triunfo potencial de Andrés Manuel López Obrador, para alrededor de las 9:00 pm Ricardo Anaya hacía lo mismo. Para las 11 de la noche, el consejero presidente del INE, Lorenzo Córdoba, daba a conocer los resultados del conteo rápido que le daban un margen casi de 30 puntos a Andrés Manuel López Obrador, para convertirse así en el siguiente presidente de México.

Al parecer más del 50 por ciento de los electores en México consideraron que AMLO es la mejor opción para dirigir nuestro país en los siguientes seis años. Pero no hay que olvidar que otro 50 por ciento no lo piensa así. Andrés Manuel no sólo tiene un compromiso para con sus electores, sino con todo el país. Hayamos votado por él o no, tiene un compromiso con todos los mexicanos.

En la democracia se gana y se pierde y no siempre gana nuestro candidato, pero que no se nos olvide que el día 1 de julio no se terminó nuestro compromiso cívico ni nuestra responsabilidad como mexicanos. Tenemos un compromiso y una responsabilidad constante, y tan importante como la de quien ocupe la silla presidencial. Su responsabilidad será implementar acciones que nos lleven como país a un desarrollo más equitativo, más acelerado y moderno. Y nuestra responsabilidad, junto con todos los diputados y senadores de oposición, será ejercer un contrapeso, ser críticos y analíticos para asegurarnos que no estamos entregando un cheque en blanco al ganador de esta elección.

Claramente nuestros grandes retos no desaparecerán sólo porque AMLO llegó a la presidencia, tenemos que hacer realidad la eliminación de la corrupción, el incrementar la seguridad, el disminuir la pobreza, el mejorar la calidad educativa y el impulsar el desarrollo económico sin incrementar la disparidad, por mencionar algunos.

Y entonces ¿Ahora qué sigue? Sinceramente creo que debemos de cerrar filas por México. Cerrar filas por México significa demostrar que somos muchos los mexicanos que creemos en las instituciones y que, por ello, confiamos en que este ejercicio democrático que acabamos de tener, nos hará más fuertes; y que a pesar de las dificultades que este sistema imperfecto nos presenta, podremos construir un país más incluyente, respetuoso de la diversidad y cívicamente fuerte. Y que sin importar el color de quien ejerza el poder ejecutivo en el país, todos debemos estar conscientes que la democracia se construye día a día y los contrapesos son fundamentales para el fortalecimiento de nuestras instituciones.

Estoy consciente que nuestras instituciones son aún débiles; por lo mismo, ahora más que nunca debemos defenderlas y este nuevo cambio en las riendas del poder será sin duda un reto para las mismas. Creo que la manera en que se fue desenvolviendo los resultados este pasado domingo, y principalmente la manera en que los actores políticos se desempeñaron, ha dado muestras de una madurez política y democrática en nuestro país. El candidato ganador dio un mensaje conciliador, también mandó un mensaje importante de tranquilidad económica, autonomía y respeto institucional. Creo que lo menos que podemos hacer es brindar un voto de confianza sin perder nuestra capacidad de la crítica constructiva, y capacidad de análisis profundo de cada una de sus propuestas.

Debo insistir en que ningún Presidente electo debería tener un cheque en blanco, ni éste, ni ningún otro. Pero sinceramente debemos desearle el mejor de los éxitos, por el bien de todos.

El autor es Decano de la Región Norte de la Escuela de Ciencias Sociales y Gobierno, del Tec de Monterrey.

Opine usted: ppenia@itsem.mx

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.