Monterrey

3 de 3. Bien, pero no suficiente

OPINIÓN. En todas las actividades hay una curva de aprendizaje, hay un Know-how que no se adquiere como en las películas, haciendo “download” directo al cerebro.
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LÍTICO

MIGUEL
MORENO
TRIPP
14 marzo 2016 10:25 Última actualización 14 marzo 2016 10:36
Miguel Moreno Tripp

Miguel Moreno Tripp

Una de las más loables iniciativas de los últimos tiempos es la de 3 de 3.
Como seguramente Ud. sabe: “En ella se establece la obligación de todos los funcionarios públicos de hacer públicas tres declaraciones: declaración patrimonial, de intereses y fiscal”.

3 de 3 consiste en un decálogo de normas (en su acepción amplia que indica que “las normas son básicas para el desarrollo de cualquier actividad”. Nótese lo de básicas) agrupadas en cinco áreas. Destacan: Un nuevo servidor público; Sociedad corresponsable y Sanciones útiles.

Uno de los más importantes patrocinadores es el IMCO, o el Instituto Mexicano para la Competitividad que a su vez tiene entre sus patrocinadores a Microsoft, The World Bank, la Embajada Británica en México, y el United Nations Environment Programme (UNEP).
Entidades de primer nivel. Otro de los pilares es Transparencia Mexicana, afiliada a Transparencia Internacional y por supuesto varias organizaciones de la sociedad civil.

A la fecha, han suscrito esta iniciativa 402 servidores públicos. Es bueno saber que lo han firmado personas de todos los partidos.
Veamos algunos ejemplos. De los Gobernadores, han firmado 9 de 32 o sea, el 28 por ciento. Siguen los Diputados Federales: han firmado 97 de 500; el 19.4 por ciento sobre titulares o menos del 10 por ciento con suplentes. En cuanto a los Senadores han cumplido 15 de 128, o un poco más del 11 por ciento. Cuando se consideran los suplentes, solo es un 6 por ciento.

Hay mil 137 Diputados Locales en todos los estados. Han firmado 59. Tan solo el 4 por ciento. Los menos cumplidos: A nivel de Presidentes Municipales, solamente 18 de 2 mil 461, apenas el 0.73 por ciento. Incluye las 16 Delegaciones del Ex DF.

Si bien es una excelente iniciativa, apenas es una condición del tipo sine-qua-non: sin la cual no. Me explico. Si Ud. buscara contratar a una persona para trabajar en su empresa, ciertamente una característica básica que le solicitaría sería que fuera honrada. De otra manera no la contrataría.

En la vida real -a la que pertenecemos todos aquellos que no recibimos subsidios públicos- no es suficiente el ser honrado. Necesitamos ser capaces en algo. Nos exigen no solo ser honrados sino aportar valor en la actividad en la que nos desarrollamos. De otra manera nos corren o nos dejan de comprar o adquirir los productos o servicios que ofrecemos.

Es en ese sentido en que necesitamos más que el 3 de 3. En fechas recientes, hemos sido testigos de cómo ha habido nombramientos tanto a nivel municipal, estatal y federal de personas que lo mismo son expertos legales que Presidentes Municipales; Gobernadores que una y otra vez han comprobado a cabalidad su incapacidad –hay bastantes para escoger-. Secretarios Federales que son expertos en “lo que Ud. diga, Sr. Presidente”.

Se necesitan servidores públicos honrados, ciertamente, pero también capaces para llevar a cabo la encomienda asignada. No hay supermanes o superwomans expertos en lo que sea y cuando sea.

En todas las actividades hay una curva de aprendizaje, hay un Know-how que no se adquiere como en las películas, haciendo “download” directo al cerebro. Hay necesidad de tener el expertise en lo que se hace y para tenerlo se necesita preparación y experiencia en los puestos. Pensemos bien por quien votamos cuando nos toque aun cunado firme el 3 de 3.

* El autor es Doctor en Finanzas por la Universidad de Tulane; cuenta con la Maestría en Alta Dirección de Empresas, en el IPADE. Se desempeñó como Director General de entidades del área Internacional en Santander Serfin. Es Director del programa OneMBA y tiene su Despacho asociado con Crowe Horwath para proporcionar asesoría en temas de Finanzas Corporativas.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.