Violencia política
ESCRIBE LA BÚSQUEDA Y PRESIONA ENTER

Violencia política

COMPARTIR

···

Violencia política

Todo indica que la crisis social y política de México está por estallar, y la única puerta de salida es la participación ciudadana organizada.

Opinión MTY La Propia Política Sara Lozano
14/06/2018
Al registrarte estás aceptando el aviso de privacidad y protección de datos. Puedes desuscribirte en cualquier momento.
Placeholder block
Sara LozanoFuente: Cortesía

Son 400 agresiones contra personas en campaña en el país y 19 muertes, 13 hombres y seis mujeres. ¿Qué nos está pasando como sociedad democrática?

El concepto “Violencia Política” lo conocí en el 2015 y estaba relacionado a mujeres, el primer protocolo contra este tipo de violencia de género lo crearon el Tribunal Federal Electoral (TEPJF), el Instituto Nacional Electoral (INE) y el Instituto Nacional de las Mujeres (INMujeres), y su objetivo fue sancionar y prevenir toda aquella agresión cuyo motivo fuera el hecho de ser mujer. Ya se ha escrito mucho sobre este encono que brota contra aquellas que rompen el patrón de conducta esperado.

Hoy el problema de violencia política ya no se limita a un género, se trata del encono que genera aquella persona que entra en campaña, que promete, que busca apoyo, que hace su estrategia para conseguir el voto de las mayorías. No sabemos si es una agresión contra la persona o lo que representa esta persona en campaña. Aquí, se me despierta la creatividad tratando de entender el móvil, ese motor tan poderoso que lleva a alguien a lastimar a otro ser humano, sólo por hacer campaña.

Entre diciembre de 2017 y el 2 de junio de este año, son más de 380 casos registrados y lo que fue un concepto y protocolo contra las mujeres ahora se amplía a una importante mayoría de varones. Me asusta lo enojada que está nuestra sociedad, estos actos son sólo el síntoma de la crisis social y política que vive el país. Crisis que tiene su origen en un Estado de Derecho débil, o sea, injusticia en todas partes; promesas que manipulan a comunidades para luego ser incumplidas, o sea, el nulo valor de la honorabilidad y la palabra; o la coerción del voto el día de la elección, por unos cientos de pesos. En el mejor de los casos, esto es, el descrédito del valor que tiene la voluntad popular, las nulas expectativas de recibir los beneficios de largo plazo cuando una oferta política, de la persona o el partido, conviene al futuro de la comunidad.

Hay más indicadores, por ejemplo, Etellekt en el 4° Informe de Violencia Politica en México, habla de 111 asesinatos. Si bien es cierto que Nuevo León no está entre los 11 estados en alerta, esto no significa que no nos afecte, tampoco podemos retraernos a lo que sí podemos hacer, nuestro estado es una fuerte influencia económica. No podemos hacer oídos sordos al problema social y político en México, la fuerza económica de Nuevo León también debe entenderse como una responsabilidad social para hacer un mejor país.

Si no nos “ponemos la pilas”, la democracia se va a agotar. Todo indica que la crisis social y política de México está por estallar y la única puerta de salida, la única forma de conducir esta energía para el bien de todos, es la participación ciudadana organizada. Nuevo León es élite, los lectores de El Financiero también, en nuestras manos queda remendar en lo posible el pobre perfil político que nos representa hoy.

La autora es Consejera Electoral en el estado de NuevoLeón y promotora del cambio cultura a través de la Educación Cívica y la Participación Ciudadana.

Opine usted: loalsara@yahoo.com

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.