Monterrey

Vino anti-romántico para San Valentín

Llegó el mes de las cenas y los vinos que nunca probamos. Nadie lo niega, todos caemos en el halo publicitario y de consumismo que nos deja la ciudad en cada temporada; y sobre todo en ésta, es esencial ser un experto (a) en vinos.
Héctor López
05 febrero 2015 21:30 Última actualización 06 febrero 2015 5:0
Vino. (El Financiero)

Vino. (El Financiero)

MONTERREY.- Llegó el mes de las cenas y los vinos que nunca probamos. Nadie lo niega, todos caemos en el halo publicitario y de consumismo que nos deja la ciudad en cada temporada; y sobre todo en ésta, es esencial ser un experto (a) en vinos.

A todos nos pasa, llega la carta de vinos en el restaurante y no sabes ni a cual irle y al final terminamos pidiendo el más barato o el más conocido. El precio aunque seas o no conocedor es un buen parámetro. Sobre todo por que sabemos que muchos lugares cobran cantidades estratosféricas por una copa de vino.

Aquí te dejo una guía rápida de qué hacer y qué no cuando pidas una copa.

Cena. Es muy recomendable primero ver qué vas a cenar y en base a eso elegir el vino. Pero seamos realistas, nadie ve la carta de comida previamente, y al inicio te ofrecen siempre el vino antes de cualquier cosa. Basándonos en esto, puedes ir pensando mejor que quieres tomar, si algo ligero o más potente; algo dulce o seco. Si sabes que vas a un restaurante de carnes, seguramente terminarás pidiendo carne.

Entonces pídete algún vino que le vaya al tipo de lugar que vayas.
¿Qué vino? Pero todo se reduce a: qué vino le va a mi comida. Hay todo un estudio de los sabores, aromas y texturas del vino, pero para acerarlo a nuestra realidad humana, hay que probar. Sí, es materia de prueba - error y de gusto personal. Sin embargo, hay parámetros básicos que podemos aplicar. Aquí van:

- Si eres iniciado en el vino, pide los más ligeros siempre. Empieza por los rosados como un White Zin, ligero fresco y muy frutal (ojo, frutal no es dulce, se refiere a que tiene aromas a fruta). O con algún tinto sencillo como un Merlot, o un Cab Sav sin barrica. Los supermercados son buenos para el tema de los vinos triple B (suena cliché pero todos buscamos lo bueno, bonito y barato, y si es en vino mejor). Un Malbec, de Argentina, o un Pinot Noir, de California, son buena opción también.

Ten en cuenta que si pides un rib eye grosero (de gros en francés, se refiere a grande), el White Zin te va a saber a agua pura.

Vinos más ligeros: Merlot, Malbec, Cabernet, White Zinfandel, Pinot Noir.
Vinos más potentes: Tempranillo, Zinfandel, Petite Verdot, Sangiovese, Carmenere.

- Aunque ahorita los maridajes se han vuelto muy versátiles; El 101 de acompañar comida y vino son: comida potente = vino potente. Comida ligera = vino ligero.

Ejemplo, si tienes un plato grasoso y con sabores potentes, llámese una costilla de cerdo en mole poblano, un vino potente como Cabernet con barrica, que tiene muchos aromas a fruta madura y tonos especiados, le va excelente. Y es lo mismo con las comidas ligeras como una ensalada de berros con toronjas caramelizada, un blanco Pinot Grigio le va bien.