Monterrey

Utopía

OPINIÓN. Al menos durante todo el pasado siglo XX y en lo que llevamos de la actual centuria, la mentalidad en los dos ámbitos mencionados ha sido la competencia, la lucha entre todos los participantes en un ambiente determinado, o en suma la ley de la selva.
Antonio Tamayo Neyra
anttamayon@gmail.com
25 agosto 2017 10:29 Última actualización 25 agosto 2017 10:29
Antonio Tamayo Neyra, periodista de investigación en Responsabilidad Social.

Antonio Tamayo Neyra, periodista de investigación en Responsabilidad Social.

Si bien es innegable el avance que ha tenido la Responsabilidad Social y con ella la Sustentabilidad en los pasados quince años, falta mucho por hacer para que se encuentren plenamente aceptadas y consolidadas.

En una perspectiva histórica, su avance puede decirse que ha sido difícil principalmente, creo, por el paradigma que domina y prevalece tanto en el ámbito social como en el ambiente empresarial. Al menos durante todo el pasado siglo XX y en lo que llevamos de la actual centuria, la mentalidad en los dos ámbitos mencionados ha sido la competencia, la lucha entre todos los participantes en un ambiente determinado, o en suma la ley de la selva.

Desde la escuela primaria nos impulsan a competir contra los compañeros en clase y se otorgan reconocimientos y premios al que esté adelante del resto del grupo; y en el trabajo se sigue la misma tónica, y en el llamado mercado entre las empresas es el mismo modelo; la competencia.

Por el contrario, cuando se habla de compañerismo o de trabajo en equipo son conceptos que algunos tildan hasta de cursis, el imperativo es vencer, y el primero yo, después yo y finalmente yo.

En este ambiente egoísta y competitivo hablar del nosotros y de lo que implica responsabilidad social (así en negritas), parece que se habla de conceptos exóticos y que no tienen ninguna aplicación real y práctica porque son pocos o casi nadie el que los practica; es como hablar en el vacío.

Tal vez para alguien pueda sonar exagerado lo mencionado anteriormente, pero en los años que tengo inmerso en este tema, son muy pocas las personas que me he encontrado que les interese hablar o profundizar en el tema, y muchos en cambio la consideran como una estrategia de mercadotecnia o únicamente para manejar al personal.

Estoy consciente que hay empresas en el país y en el extranjero que la vienen desarrollando y es bueno, sin embargo, la sociedad civil no la percibe como algo suyo, como si fuera algo ajeno a ella y se mantiene en su actitud competitiva y egoísta.

Por lo anterior, es necesario que la sociedad se involucre en ella y esto puede ser a través de fomentar la cooperación (así en negrita), el percatarse que todos necesitamos de todos, y por lo tanto se tiene la responsabilidad de apoyar con los que de alguna forma estamos involucrados, ya sea de manera transitoria como puede ser en la vía pública, o con quienes se convive en el trabajo o en la escuela.

Es fácil decir lo anterior, pero es difícil ponerlo en práctica porque el paradigma como antes se mencionó, con el que estamos formados y educados es la competencia y con ella el egoísmo; por lo tanto, hablar de responsabilidad social real y total pueda sonar a utopía. Y aunque así sea, vale la pena seguir intentando su aplicación con el propósito de tener un lugar mejor donde vivir, en donde la cooperación sea la base de la convivencia social, y que ello se manifieste también en nuestra convivencia ecológica, buscando la armonía social y con la naturaleza, de eso se trata la Sustentabilidad.

Seguiremos platicando …

Blog: http://ecologiasocial.com.mx/

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.