Monterrey

Una sociedad de ganadores y perdedores

OPINIÓN. A mi entender, una de las premisas de la responsabilidad social está encaminada precisamente a considerar a todos los miembros de una comunidad o sociedad, es decir, no hay unos y otros, “todos son unos”, y en este sentido no existe o no debe existir la idea de ganador-perdedor.
ECOLOGÍA SOCIAL
Antonio Tamayo Neyra
anttamayon@gmail.com
13 octubre 2017 11:55 Última actualización 13 octubre 2017 11:56
Antonio Tamayo Neyra, periodista de investigación en Responsabilidad Social.

Antonio Tamayo Neyra, periodista de investigación en Responsabilidad Social.

Es innegable que se vive una época en la que de alguna manera se traslapan formas de pensar y por ello expresiones propias de cierto ámbito que se utilizan ya en otro; lo que de alguna manera tal vez estén desvirtuando su propósito original.

Muestra de ello es en el aspecto deportivo; en él es posible y válido hablar de ganadores y perdedores, puesto que ese es el propósito de cualquier enfrentamiento deportivo, sin embargo, este tipo de pensamiento y de propósito no tiene validez en el ámbito social, ya que en este caso no debe de existir el concepto de ganador-perdedor.

En otras palabras, el maniqueísmo, ese pensamiento donde uno tiene que ganar y otro perder, y que es propio y valido en el ámbito deportivo, no puede ni debe apropiarse de las relaciones sociales, en esta debe imperar el concepto de ganar-ganar. Concepto que para muchos suena raro y que no tiene sentido ya que no conciben el cómo puede ser posible que el que todos ganen, la idea imperante es que alguien, ya sea una persona o grupo debe de ganar y no todos los involucrados.

A mi entender, una de las premisas de la responsabilidad social está encaminada precisamente a considerar a todos los miembros de una comunidad o sociedad, es decir, no hay unos y otros, “todos son unos”, y en este sentido no existe o no debe existir la idea de ganador-perdedor.

Es lamentable que ese maniqueísmo antes mencionado sea visto y considerado como algo normal e inclusive inevitable tanto en el ámbito de los negocios como en las relaciones laborales e inclusive personales; ese enfrentamiento en que alguien tiene que perder.

En este aspecto la ética tiene mucho que decir, la cual nos habla de buscar el bien y la felicidad pero no a costa a de otros, sino el bien común.

Claro que se vale tener un equipo favorito y buscar que siempre gane en las confrontaciones deportivas, pero al terminarse el encuentro todos los aficionados sin importar su favoritismo en el juego son seres humanos y como tales comportarse buscando ese bien y felicidad común.

En el mundo de los negocios es a través de la llamada competencia como se manifiesta dicho maniqueísmo en forma exacerbada; pero la realidad nos muestra que el mercado es lo suficientemente grande para dar cabida a todos los competidores, y que al igual que una competencia deportiva eventualmente puede haber ganadores y perdedores, y es válido cuando sea una competencia sana y con valores éticos.

Pero en cualquier caso el propósito final no busca el que haya ganadores y perdedores, esto puede ser solamente el medio para lograr un bienestar común, el que todos los miembros de la sociedad puedan lograr una mejor situación en su calidad de vida.

No se trata de dar clases de moral, sino de lograr una mejor convivencia basada en esa responsabilidad social que existe y debemos desplegar entre todos los miembros de la sociedad.

Seguiremos platicando ….

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Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.