Un peligro para México
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Un peligro para México

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Monterrey

Un peligro para México

OPINIÓN. En días pasados, el Consejero de Seguridad Nacional de Estados Unidos advirtió de “señales iniciales de que el Gobierno de Rusia está interviniendo en las campañas presidenciales en México”.

WIKI-LÍTICOMiguel Moreno Trippmorenotrip@ gmail.com.mx
15/01/2018

Sí, claro que tiene que ver con ya sabe quién, pero no es el foco principal del artículo. En días pasados, el Consejero de Seguridad Nacional de Estados Unidos advirtió de “señales iniciales de que el Gobierno de Rusia está interviniendo en las campañas presidenciales en México”. Ese es el foco de la columna !Y vaya que es un foco rojísimo¡, ¡Qué peligro!
No será la primera vez que se habla de intervención soviética en México.

Para empezar, a Trotsky lo asesinaron en Coyoacán, en el ExDF.

En la época álgida de la guerra fría, se operaba a través tanto de la embajada rusa como de la cubana. La idea era estar al lado de su archienemigo.

El movimiento estudiantil de finales de los sesentas fue el semillero de algunos de los líderes que con el tiempo conformaron la izquierda mexicana. Vale la pena decir que estuvieron provocando al Gobierno -coincidentemente como en varias partes en el mundo- aunque desde luego no justifica la matazón, tanto del 2 de octubre del 68 como la de junio del 71. De que los usaron, los usaron.

No se olvida el 2 de octubre ni tampoco se olvida el asesinato de Don Eugenio, mismo que luego quisieron dárselas de inocentes con una idea francamente ridícula: “Los guardaespaldas de Don Eugenio tenían la orden de matarlo antes de que lo secuestraran”. Típico de cobardes: avientan la piedra y esconden la mano.

Posteriormente vinieron los atentados terroristas en los años 70. La Liga 23 de Septiembre, Lucio Cabañas y su legado que perdura hasta nuestros días en las escuelas rurales, entre ellas la de Ayotzinapa; Sendero Luminoso; Baaser-Meinhoff; Las Brigadas Rojas ¿Quién estaba atrás de ellos? No lo pudiera demostrar, pero curiosamente nunca hubo algún movimiento similar detrás de la cortina de hierro. ¿Qué pues con su supuesta liberación?

En esa época era bien sabido que Cuba apoyaba, mediante mercenarios a las revoluciones populistas en Sudamérica y hasta en África. ¿Y quién apoyaba a Cuba? Rusia por supuesto, desde la revolución que dio origen a la dictadura de los dos hermanos Castro.

Una de las premisas del comunismo era la igualdad, ¿verdad? Bueno pues en Rusia había ciudadanos más iguales que otros. Tenían carros especiales y hasta carriles especiales para circular. Yo también quisiera ser comunista-socialista para ser tan igual como ellos. Son lo mismo: el que parte y reparte se queda con la mejor parte.

Si bien los movimientos guerrilleros venían ya en desaparición en los ochentas, básicamente cesaron con la caída del muro de Berlín, mismo que fue erigido para no dejar escapar a la gente esclavizada por la tiranía comunista.

Ese hecho no fue más que la consecuencia de lo que tenía que pasar: el comunismo llevó a Rusia al estado fallido en el que terminó, simplemente porque no funciona ese sistema con todo y sus trasnochados seguidores que pretenden vender la revolución cubana o rusa.

Nada tienen que estar haciendo en México y son unos traidores quienes les abren la puerta y se alían con ellos con tal de llegar al poder. Esa enfermiza ambición de poder los convierte en vende patrias y eso no se debe permitir ni se perdona. Y sí, ya sabe a quién me refiero con todo y sus acólitos.

“El imperialismo yanqui que se acabe”...¿para dar paso a la intromisión de la madre rusa? !No’mbre!

El autor es Doctor en Finanzas por la Universidad de Tulane; cuenta con la Maestría en Alta Dirección de Empresas, en el IPADE. Se desempeñó como Director General de entidades del área Internacional en Santander Serfin. Es Director del programa OneMBA y tiene su Despacho asociado con Crowe Horwath para proporcionar asesoría en temas de Finanzas Corporativas.

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Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.