Monterrey

Un parangón entre NAFTA/TLC y el
meteoro que azotó a los Dos Laredos

OPINIÓN. Los transportistas dicen estar con retrasos hasta del 50 por ciento en su tráfico normal, los costos administrativos han subido y se podría temer que los grandes importadores busquen otras rutas para cumplir sus cuotas productivas y que como consecuencia abandonaran la región.
DESDE TEXAS...
Javier Amieva
javier.amieva@hispanicinternational.com
29 mayo 2017 9:34 Última actualización 29 mayo 2017 11:15
Javier Amieva, analista político en Texas, y experto en temas de la frontera México-Estados Unidos..

Javier Amieva, analista político en Texas, y experto en temas de la frontera México-Estados Unidos.

La semana pasada, una tromba causó daños que han interrumpido el tráfico en el Puente de Comercio Mundial que opera más de 5 Millones de tracto tráileres al año, ¡sí! 14 mil tracto tráileres al día, que hoy han conformado interminables filas, mientras que a una semana se restableció solo el 20 por ciento de su operación y se espera que para junio 16 se haya restablecido el 75 por ciento de este tráfico, que representa el 60 por ciento del comercio por tierra entre México y los Estados Unidos (EU) ¿Imagínese Usted qué pasaría si el NAFTA/TLCAN se acabara de un día para otro?

El Tratado, cuadruplicó el comercio internacional y hoy en México somos proveedores de alimentos, de autos baratos y continuamos exportando mano de obra en todo tipo de formatos manufacturados. Durante 23 años, el crecimiento de EU ha ganado al menos 0.5 por ciento cada año.

El tratado – que no es tratado-, creó al menos cinco millones de nuevos empleos en EU, incluyendo 800 mil puestos de manufactura. Canadá y México invirtieron 240 mil 200 millones de dólares en EU, mientras que las compañías estadunidenses invirtieron en este periodo 452 mil millones en México y Canadá.

EU importa 294 mil 700 millones de dólares de México, principalmente en automóviles ensamblados en México, con casi el 60 por ciento del valor en piezas y tecnología estadounidense. Esto es casi tanto como EU importa de China.

Cualquier cambio comercial abrupto como lo desea Trump amenazaría el flujo y el precio de estas importaciones que Incluyen automóviles y electrónicos como productos manufacturados, pero además una gran cantidad de alimentos frescos como frutas, verduras, café y hasta algodón.

Sin el tratado, México y Canadá probablemente volverían al estado de comercio de “nación más favorecida”. Canadá y EU probablemente reintegrarían su acuerdo comercial bilateral. Las exportaciones de esos países se evaluarán y regresarían a los aranceles estándar. En ese momento, los importadores probablemente demandarían al gobierno de EU por aumentar sus costos de un día para otro y los republicanos seguirían perdiendo capital político.

Bajo este panorama, los aranceles aumentarían el precio de las importaciones para los consumidores estadounidenses. Eso podría contribuir a aumentar la inflación y el panorama de la FED sería otro, las exportaciones de EU a México y Canadá disminuirían. México volvería a los altos aranceles que tenía antes del TLCAN, que fluctuaban entre el 10 y el 35 por ciento.

El proteccionismo exacerbado de Trump podría encender una reacción violenta y México podría reaccionar, justamente, elevando los aranceles a las exportaciones de EU. Eso perjudicaría a empresarios de manufacturas estadounidenses creando precisamente la reacción opuesta de lo que pregona Trump, disminuyendo el crecimiento al mercado de exportación y como el dólar se haría más fuerte, estos dos factores restarían competitividad; así que solo sería cuestión de tiempo, y de cuantiosas pérdidas.

Cada acuerdo comercial internacional ayuda a unos, mientras lástima a otros; pero cuando los cambios son abruptos, como lo pretende Trump; entonces si los podríamos comparar a la repentina y rápida tormenta que azotó a Laredo y que ha afectado en forma fuerte a la región –que incluye a Monterrey-, en el despacho aduanero.

Los transportistas dicen estar con retrasos hasta del 50 por ciento en su tráfico normal, los costos administrativos han subido y se podría temer que los grandes importadores busquen otras rutas para cumplir sus cuotas productivas y que como consecuencia abandonaran la región.

La ciudad de Laredo y los oficiales estadounidenses han hecho todo lo posible con reuniones y trabajos emergentes para conjurar posibles reacciones negativas de los importadores del Norte.

Así, la región de los Laredos, los agentes aduanales y los transportistas han sufrido una situación que en forma amplificada, pero que ya no estuviera en sus manos podría suceder si la administración Trump, no reacciona favorablemente a una renegociación juiciosa y responsable del NAFTA.

Este es mi punto de vista estimado lector ¿Usted lo comparte?

El autor es analista político en Texas, y experto en temas de la frontera México-Estados Unidos.

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