Monterrey

“Un país ¿sin rumbo?”

OPINIÓN. El problema es que la incapacidad para diseñar estrategias innovadoras no solamente ocurre a nivel nacional.
ENTRADA LIBRE

SERGIO LÓPEZ RAMOS

slramos2020@gmail.com
06 septiembre 2016 10:13 Última actualización 06 septiembre 2016 10:14
Sergio López Ramos

Sergio López Ramos

Si algo hay que agradecerle a la clase política mexicana del Siglo XXI es que, más allá de la carencia de un Estado eficiente; nos han dado la oportunidad de no perder la capacidad de asombro. Los mexicanos hemos sido testigos del diseño y la implementación de una “cuidadosa” estrategia política de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público para que, en el posible escenario donde Trump gane las elecciones del 8 de noviembre próximo; la economía mexicana se salve de la incertidumbre que tanto afecta a los mercados y evitar una mayor devaluación del peso mexicano.

El detalle de esta “jugada maestra” es la falta de prospectiva para
considerar las consecuencias políticas a corto, mediano y largo plazo.

De entrada, Peña Nieto le brindó un trato de jefe de Estado a Trump; lo que permite potencializar al candidato republicano en su mercadotecnia como un verdadero estadista, quien además sostuvo en nuestro país que el muro se construirá y que, por supuesto; México lo va a pagar.

Nadie sabe para quien trabaja e irónicamente, Trump encontró en Peña
Nieto a su mejor estratega electoral y quien podría haberle dado el impulso que necesitaba para llegar a la Casa Blanca. Y aunque la invitación a dialogar en los Pinos también fue extendida a Hillary Clinton, es posible que de ganar las elecciones, la ex Secretaria
de Estado
mantenga una relación fría y lejana con Peña Nieto.

Pero sin duda, lo que más lastimó a los ciudadanos mexicanos fue la
incapacidad del Presidente de la República para enfrentar la campaña xenofóbica y la narrativa negativa que Trump ha construido en contra de los mexicanos. Lejos estuvimos de ver a un estadista mexicano que pudiera enfrentar con inteligencia y contundencia
la arrogancia nacionalista estadounidense que encarna Trump.

Con estas acciones, lo único que quedó demostrado es la falta de una estrategia nacional para enfrentar los grandes retos internacionales como el discurso que alienta el racismo y la violencia contra los mexicanos en los Estados Unidos y, al mismo tiempo; una estrategia que convierta las reformas estructurales en el motor que nuestro país necesita para crecer a tasas más elevadas.

El problema es que la incapacidad para diseñar estrategias innovadoras
no solamente ocurre a nivel nacional.

Hasta el día de hoy, la administración de Jaime Rodríguez Calderón no ha trazado una ruta diferente para combatir los índices de inseguridad que tanto afectan no solamente a los ciudadanos de nuestra entidad sino a las empresas e instituciones que conforman
nuestra comunidad.

No solo eso. Como lo publicó El Financiero y de acuerdo con el Índice
Nacional de Corrupción y Buen Gobierno de Transparencia Mexicana
, nuestra entidad ocupaba la posición 17 en el 2001 y diez años más tarde ocupábamos el lugar 22 en este penoso rubro.

El combate a la corrupción fue la piedra angular de la campaña electoral del actual Gobernador pero hasta el momento no se ha diseñado ninguna estrategia diferente para combatir el problema a nivel estatal y mientras tanto, el hartazgo social se sigue incrementado
y seguramente veremos sus efectos locales en las elecciones
del 2018 en Nuevo León.

Ojala que nuestra clase política nacional y estatal comprenda que vivimos tiempos inciertos donde necesitamos rumbo y visión, no estrategias inciertas que solamente dividen y no suman.

* El autor es politólogo por el Tecnológico de Monterrey; consultor político de la firma internacional Global Nexus y cursa sus estudios de posgrado en la Universidad de Wisconsin.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.