Monterrey

Un decreto que hace peligrar la salud del orbe, amenaza a EU y al mundo

OPINIÓN. El actual Secretario de Energía, Rick Perry en breve ordenaría a los estadounidenses que paguen más por la electricidad que consumen para poder mantener las promesas que Trump hizo a los mineros de carbón, plantas de energía nuclear y compañías eléctricas.
DESDE TEXAS...
Javier Amieva
javier.amieva@hispanicinternational.com
10 julio 2017 8:21 Última actualización 10 julio 2017 10:0
Javier Amieva, analista político en Texas, y experto en temas de la frontera México-Estados Unidos..

Javier Amieva, analista político en Texas, y experto en temas de la frontera México-Estados Unidos.

Cuando todo parecía ir por buen camino y que las energías renovables podrían disminuir el grave impacto que los hidrocarburos –incluyendo también el carbón mineral-, tienen sobre la atmosfera y la salud de la población mundial, un decreto daría marcha atrás y acabaría con todas las buenas voluntades de ambientalistas y científicos.

Algunos noticieros de la NPR, -la radio comunitaria de la nación- y el Houston Chronicle, entre otros medios, ponen en perspectiva el alto costo que la humanidad tendría que pagar para cumplir con las promesas de campaña; permítame explicarle esto amigo lector:

En los Estados Unidos (EU), el que fuese una vez el gobernador por 18 años de Texas y hoy Secretario de Energía, Rick Perry en breve ordenaría –tan pronto como este mes de julio- a los estadounidenses que paguen más por la electricidad que consumen para poder mantener las promesas de su jefe, (Donald Trump), a los mineros de carbón, plantas de energía nuclear y compañías eléctricas.

El ex gobernador pidió a su agencia que revisara si el creciente porcentaje de fuentes de energía renovable en la red representa una amenaza para la confiabilidad de suministro.

Este, ha sido punto sostenido de constantes querellas, que se han dado durante décadas por los propietarios de las centrales de carbón y de los reactores nucleares, que ya no son competitivos con el boom del gas natural que lo ha abaratado, y los generadores que se están sembrando a lo largo del mundo, de energía verde y renovable.

El secretario de Energía -que una vez propuso que esta agencia desapareciera-, tiene hoy la encomienda de que los mineros y empresarios de energía nuclear, que apoyaron económicamente la campaña, reciban lo que esperan, sin importar el costo y los daños colaterales.

Ante la firme creencia de los republicanos, sobre que el calentamiento mundial no existe, y que si existe, no se debe a la intervención negativa de las industrias contaminantes, alegan a pie juntillas que el “Calentamiento Global” es una invención de los Demócratas –apoyada por científicos de pocos escrúpulos e informadores de las –fake news- o noticias falsas.

Para poder obligar a que la industria norteamericana, especialmente la que produce energía eléctrica- y que provee siderúrgicas y otras industrias, que han tratado de avanzar a procesos verdes-, consuma carbón y de un retroceso que pone en peligro el control atmosférico, no nada más de su país, lo que impondrá una Ley que cree esta obligación y puede hacerlo “bajo una ley poco conocida que permite al secretario de energía declarar una emergencia de “confiabilidad nacional”.

Perry obligaría a las empresas de servicios públicos a comprar un determinado porcentaje de energía, a un precio determinado del carbón y a las centrales nucleares, garantizando así el trabajo de los mineros de carbón y los beneficios para las empresas que poseen las plantas.

Tal orden, sin embargo, haría explotar los mercados de electricidad competitivos al por mayor, mismos que han mantenido los precios de la electricidad de EU tan bajos, y destruir así la industria de las energías renovables en la Unión Americana.

La imposición de esta ley “emergente”, sin embargo, desestabilizaría los mercados de electricidad competitivos, que han mantenido los precios de la electricidad de Estados Unidos a niveles bajos, y acabaría con la industria de energías renovables en este país.

Por otro lado – dice el Houston Chronicle-, “ las centrales térmicas de carbón son tan antieconómicas que ningún generador está considerando construir una nueva. La energía nuclear, ya sea de plantas viejas o nuevas, es tan cara que sólo es viable si es subvencionada por clientes de electricidad. Ni el carbón, ni la nuclear pueden sobrevivir a un mercado libre y competitivo.”

Sin embargo, la campaña de la actual administración prometió devolver trabajos a la moribunda industria del carbón y muchos de los partidarios republicanos poseen carbón y plantas nucleares que están al borde del cierre.

El autor es analista político en Texas, y experto en temas de la frontera México-Estados Unidos.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.