Monterrey

Uber y su innovación disruptiva

OPINIÓN. A pesar de la tremenda expansión y éxito, Uber está actualmente perdiendo una enorme cantidad de dinero, alrededor de 710 millones de dólares cada tres meses.
OPINIÓN ACADÉMICA TECNOLÓGICO DE MONTERREY
Norma A. Hernández Perales
24 julio 2017 10:2 Última actualización 24 julio 2017 11:37
Norma A. Hernández Perales, Directora Asociada de la Escuela de Negocios del Campus Monterrey.

Norma A. Hernández Perales, Directora Asociada de la Escuela de Negocios del Campus Monterrey.

Debo decir que el caso de Uber siempre me ha sido fascinante ¿cómo sin poseer activos puede una empresa valuarse en 70 mil millones de dólares? ¿cómo crear un sentido de pertenencia o de cultura en las personas que laboran en una empresa con las características de Uber?

La misma administración de la empresa explica que esta es solamente prestadora de un servicio porque ni los conductores son empleados, ni los carros le pertenecen. Un ejemplo genial de creación de valor, por eso tantos emprendedores intentan y seguirán intentando imitar el modelo de negocio de Uber.

En junio de este año el caso se pone más interesante cuando el CEO, Travis Kalanick, renunció después de que inversionistas exigieran su renuncia. Kalanick, que ayudó a fundar Uber en 2009, construyó todo un servicio que es indispensable en muchas áreas urbanas y a la vez creó una de las compañías privadas con mayor valuación en la historia. Sin embargo, a este éxito le han seguido situaciones de preocupación -para la Administración, el Consejo y los inversionistas- y problemas jurídicos cada vez mayores durante este año, además de enfrentarse a una denuncia de hostigamiento por una ingeniera empleada de la empresa
Uber está en una guerra con sus conductores por la reducción de sus tarifas, está luchando contra un demanda de propiedad intelectual sobre utilizar la tecnología de auto-conducción de Waymo, y el Departamento de Justicia de Estados Unidos está investigando si la compañía utilizó software para evadir a los reguladores cuando lanzó su servicio en nuevas ciudades. En estos momentos el riesgo para los inversionistas de Uber es que la marca representa por una parte conveniencia en el servicio para el usuario como también una empresa que permite abusos corporativos.

¿Por qué ocurre lo anterior? Cuando lo único que importa en el análisis final es qué tan grande y qué tan rápido crece tu compañía, ambos factores han demostrado producir beneficios multimillonarios tal es el caso de Amazón, Alibaba; lo que obtienes es una cultura “de no ver” lo que puede interferir en la obtención de utilidades, de negarse a lidiar con los reclamos de las personas, en este caso los conductores, los empleados, parte del Consejo.

Mitch Kapor (inversionista de la primera ronda de Uber) comentó unos días después de la renuncia de Kalanick: “Si Uber hubiera optado por obtener los permisos completos para llegar a donde están, no existiría hoy”, no creo que nadie discuta o dude de este punto.

La pregunta es: ¿habría una manera de innovar disruptivamente de una manera más mesurada?

Con lo anterior me refiero a innovar creando una cultura corporativa de respeto entre administración- empleados-conductores, seguir las leyes del país en el que se entra a competir, respetar tarifas tanto para competidores como para usuarios.

A pesar de la tremenda expansión y éxito, Uber está actualmente perdiendo una enorme cantidad de dinero, alrededor de 710 millones de dólares cada tres meses, Kalanic sigue la estrategia basada en los casos de Amazon y otros gigantes de la tecnología que siguen el método de subsidiar las pérdidas con dinero de los inversionistas, y no permitir competidores, tratando de asemejarte lo mas posible a un monopolio.

La valuación de Uber de setenta mil millones de dólares se basó en el supuesto de que serían monopolistas en algunos mercados, pero Lyft y otros competidores más pequeños se han mantenido con tenacidad en muchas ciudades.

Sunil Paul, un emprendedor que fundó Sidecar, un competidor que no sobrevivió a la abrumadora fuerza de Uber, explica que las preocupaciones de la Administración son genuinas y sus problemas potencialmente destructivos para la marca de la compañía, sin embargo no piensa que la preocupación por la ética disuadirá a Uber y a sus inversionistas de seguir con la estrategia de una expansión ambiciosa con o sin Travis Kalanik.

Sin embargo, si Uber tuviera que empezar a recaudar más dinero, para subsanar las pérdidas, los nuevos inversionistas podrían exigir mejores condiciones (rendimientos) que reducirán el valor de las participaciones de los primeros inversionistas, un escenario que la Administración tratará de evitar a toda costa, esta historia continuará.

La autora es Directora de Proyectos Académicos en la Escuela de Negocios del Tecnológico de Monterrey. Su correo es normahernandez@itesm.mx

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.