Monterrey

Trump, no todo el daño está hecho... ¡aún!

OPINIÓN. La realidad es que Trump se ha ubicado  –prácticamente- como el candidato Republicano y lidera peleas que ni son suyas ni son ciertas con tal de demostrar sus erróneas convicciones y voracidad por el poder.
DESDE
TEXAS…

JAVIER
AMIERVA
09 mayo 2016 12:56 Última actualización 09 mayo 2016 13:4
A Donald Trump no le importa si su partido lo apoya. (Reuters)

A Donald Trump no le importa si su partido lo apoya. (Reuters)

¿Cuál es la diferencia entre el efecto Cometa y el efecto Boomerang?
Pues en política es simple: Mientras que el efecto Cometa se aprovecha de la ignorancia de votantes o gobernados para someterlos por miedo a posibles desgracias y saca partido del fatalismo, superstición y hasta de la buena Fe de éstos; el efecto Boomerang es resultado de cuando se alcanza e infringe, a los mismos, un daño real; el primero no se podrá evitar – no podemos desviar un cometa al menos con la tecnología actual-; el segundo es el resultado final de una acción voluntaria que echa a andar leyes físicas y sociales, y los resultados son imprevisibles pero reales. En ambos casos se creará confusión y paranoia.

Trump ha lanzado el boomerang y ha dividido a su partido y los líderes reales han tenido que agachar la cabeza. Los votantes, como el público mismo que le teme a un cometa y que lo ven como un hombre exitoso económicamente, ven en él las promesas de grandeza que todos quieren oír pero no tienen la agudeza, formación académica o la inteligencia emocional para lidiar con ello en forma analítica real.

Donal Trump grita voz en cuello que el TLCNAFTA-, es el peor acuerdo comercial en la historia del mundo y culpa a este de originar el déficit comercial de Estados Unidos (EU) como prueba de un juego sucio y pobres habilidades de negociación; sin embargo una balanza deficitaria en comercio exterior no siempre es mala, especialmente si tiene al mundo, obreros, agricultores e inversionistas trabajando para mantener cubiertas las necesidades básicas de los norteamericanos, sus alacenas, su vestido y hasta sus lujos.

Para un individuo con estos principios todos los acuerdos comerciales son un desastre y asegura que las compañías estadounidenses deberían colocar la producción de vuelta a casa o estarán sujetas a aranceles y “les hará pagar por ello”; para Trump la libre empresa es la que le deja dinero en su bolsillo y la que tiene su nombre grabado.

La realidad es que Trump se ha ubicado como –prácticamente- como el candidato Republicano y lidera peleas que ni son suyas ni son ciertas con tal de demostrar sus erróneas convicciones y voracidad por el poder. Por ejemplo, ha amenazado a la empresa Carrier -de aires acondicionados-, de que si cierra su planta y liquida a 1,400 empleados sindicados, les impondrá un arancel de importación de 35 por ciento a sus productos –al menos los que se produzcan en México-; sin embargo el sindicato de Carrier no lo apoya como candidato, esta unión apoya oficialmente a Bernie Sanders, del partido opuesto. Es más, cuando Trump anuncio que nunca más compraría un “aire acondicionado” de esta planta, los trabajadores se mofaron de él, “Trump no sabe que en esta planta fabricamos hornos o elementos productores de calor por quema de gas; alguien debería informarle”.

El gobierno mexicano y las instituciones que representan el comercio exterior deben de alistar programas de información para sus consumidores, evitar a toda costa y por todos los medios legales, diplomáticos y empresariales posibles que se infrinja mas daño. El problema es que cualquier desequilibrio que suceda en el mundo, en donde existan – o se presuman- actores mexicanos o musulmanes, caldeara más los ánimos de los más de 10 millones de norteamericanos que han ofrecido lealtad a Trump y a su discurso antiinmigrante y aberrante; es más, aún en si Trump no triunfa, ya la gente pensante del partido ha cancelado su participación en la convención Republicana de Cleveland.

La xenofobia ha cobrado otro sesgo a partir de la campaña de Trump, por ejemplo el sindicato –que agrupa miles de miembros- de la patrulla fronteriza ha jurado apoyarlo y es posible que el trato a inmigrantes podrá ver cambios negativos.

La paranoia ha hecho su aparición a partir de la semana pasada, -cuando Ted Cruz deserto vergonzosamente el día que Trump insulto a su padre-, y hasta el 8 de Noviembre, en el mejor de los casos, una sombra real o en los límites de la paranoia acecha al mundo, real o no, pero ciertamente si al comercio internacional y no podemos ignorarlo.

* El autor es analista político en Texas, y experto en temas de la frontera México-EstadosUnidos.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.