Monterrey

Trump en la frontera: Difícil tarea para Cabeza
de Vaca y otros cinco gobernadores

Opinión. No podemos olvidar la historia ni que los límites de
la autodeterminación de los pueblos llegan hasta el límite de que México, ante Trump, corre el peligro no solo de otro Muro de Berlín sino de ser perseguidos.
DESDE TEXAS….

JAVIER AMIEVA
​javier.amieva@hispanicinternational.com
03 octubre 2016 18:15 Última actualización 04 octubre 2016 8:10
Trump está ayudando a muchos inmigrantes sin darse cuenta.

Trump está ayudando a muchos inmigrantes sin darse cuenta. (Foto AP)

La región fronteriza México-Estados Unidos, como cualquier frontera internacional es un área susceptible a tensiones y frágiles equilibrios, especialmente en este siglo, donde las acciones beligerantes entre grupos terroristas y extremistas musulmanes han comprometido la seguridad internacional por la reacción del 9/11.

Durante la segunda mitad del siglo pasado, desde la época de postguerra, las guerras con los estados de medio oriente seguían formatos “tradicionales” y las intervenciones de la ONU, y de la NATO pudieron Auswitchcontrolar la situación de conservar la paz en áreas donde incluso dictadores y tiranos ejercían su hegemonía en territorios
bien delimitados como fue el caso de Iraq bajo el poder de Sadam
Husein. Como nos enseña la historia, los detonadores de las guerras han sido siempre pretextos de ataques, asesinatos o invasiones en un área fronteriza y conforme afecta intereses políticos y económicos, los conflictos se extienden a proporciones insospechadas.

La segunda gran conflagración mundial que acabo con decenas de
millones de inocentes hasta que las coaliciones de países unieron esfuerzos e hicieron frente común no se pudo acabar con Hitler. En sus discursos Hitler, ofreció más de todo y acabar con aquellas etnias que no fueran las arias, las de “raza pura” y ello basto para incendiar los ánimos de millones de alemanes que le llevaron al poder y con ello sellaron la historia que derivaría en la construcción del muro de Berlín separando familias por decenas de años y que terminaría con el reconocimiento de que los muros solo crean odios, racismo; así el muro de Berlín es el arquetipo de la intolerancia, del odio, la desunión, la rotura familiar, de haber sido construido con la sangre de más de 13 millones de judíos sacrificados en Auswitch. Así, nuestra generación de
“baby boomers” y nuestros hijos crecieron bajo postulados del “nunca
más”, del respeto a los derechos Humanos y su protección soportada por un ejército multinacional de la ONU y de la NATO bajo los compromisos de convenios Internacionales de protección y ayuda mutua. Mientras, nosotros en occidente crecíamos bajo estos postulados, la humanidad floreció bajo la “carrera lunar”, la explosión
automovilística de Detroit, los más grandes descubrimientos del genoma
humano, y de las ciencias en general; en Oriente medio y en África seguían, -encerrados como el genio de la botella-, los dictadores que poco a poco, como sucediese con el comunismo se consumirían en sus revoluciones internas.

Sin embargo, la guerra no declarada contra Iraq bajo pretextos de armas de destrucción masiva -¡que no existían!, como hoy ha sido comprobado y aceptado por las autoridades estadounidenses. El precario equilibrio se rompió cuando Bush declaró que no requería de permiso alguno del consejo de seguridad de la ONU para atacar a otro país, las leyes se “adecuaron” para romperse mediante la aplicación de la Ley y el manto de protección de los derechos humanos de la ONU ceso arrastrando a otros países a una guerra que ha traído el odio mundial –injustificado- contra el real pueblo americano. La historia
se repite, tan solo hace unos meses un partido republicano dividido y asustadizo ante un esquizofrénico le ha otorgado la posibilidad de ser presidente, de una gran nación, a un mitómano, psicópata, misógino y racista que inició su carrera política, diciendo que Sadam si sabía gobernar, que Estados Unidos debiera aplicar tácticas de tortura extrema para “controlar” a los terroristas y que el país había sido objeto de una gran maquinación musulmana para poner de Presidente a Obama y que este, ni siquiera había nacido en América. ¿Lo recuerda estimado lector? Porque aquí el pueblo americano parece haberlo olvidado.

Hoy Trump promete acabar con la NATO y desconocer los tratados internacionales, comerciales y de ayuda y defensa mutua y lo reconoce ante millones; sin embargo sus seguidores le defienden deslumbrados por el oropel de edificios y aviones ¡que en sus sueños hacen suyos!

Estimado lector, no podemos olvidar la historia ni que los límites de
la autodeterminación de los pueblos llegan hasta el límite de que México, ante Trump, corre el peligro no solo de otro Muro de Berlín sino de ser perseguidos, encarcelados y divididos por las tensiones que crean las fronteras y por la falsa percepción que el pueblo americano tiene de la frontera.

* El autor es analista político en Texas, y experto en temas de la frontera México-Estados Unidos.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.