Monterrey

¿Triunfará otra vez el Sistema Electoral americano, acabando con Trump? ¿Y después qué?

Opinión. El Partido Republicano como predijese el manifiesto: “es como el mago que no puede detener lo que sale del sombrero de copa” y hoy y en lo que resta de las elecciones, seguramente tratará de mantener su posición en las cámaras baja y alta.
DESDE TEXAS….

JAVIER AMIEVA
​javier.amieva@hispanicinternational.com
24 octubre 2016 9:5 Última actualización 24 octubre 2016 11:21
debate

(AP)

A menos de quince días de las elecciones generales en Estados Unidos (EU), el electorado inicia votaciones anticipadas el día de hoy.
Con un sistema que en sus más de 200 años de modelar la democracia ha corregido muchas de las incongruencias, pero dista mucho aún para ser perfecto, el modelo cambiante de los electores de dos partidos centrales encuentra hoy el reto que decidirá la vida del pueblo 
norteamericano para el siglo XXI y con ello el equilibrio de Occidente.
De ese tamaño y esos alcances es la elección que se libra en EU.

Sin embargo, parece ser que en México no hemos dimensionado el resultado, cualquiera que sea. De ganar Trump la elección, los problemas de nuestro país se multiplicarán geométricamente, pero aun si Hillary Clinton logra llegar a la presidencia, la división que ha causado Trump será el dolor de cabeza de todos los mexicanos.

El fin de semana, en la ciudad más representativa de la cultura norteamericana, Gettysburg en Pensilvania, Trump plantó la semilla de una posible revolución civil en Norteamérica.

Quizás no una guerra civil con guerrilleros en las calles de Nueva York o de Chicago, pero si con el descontento de más del 40 o 45 por ciento
de la población de este nación que se ha declarado supremacista, y que
no dudará en crear focos de violencia racial, con grupos que prefieren un líder inmoral y sin principios pero que pueda ejercer mano de hierro contra los inmigrantes, los afroamericanos, los musulmanes, las mujeres y las instituciones mundiales, y en fin; destruir todas las relaciones internacionales que brindaron una estabilidad relativa a toda América en la segunda mitad del siglo XX.

La ONU, la OTAN y la OEA que lograron frenar la tercera guerra
mundial y crear una América para los americanos, creando fuerzas que se contuvieran a muchos dictadores, con solo ámbitos de influencia, son hoy desconocidas por Trump, como lo ha indicado expresamente en sus discursos y en debates. Durante el fin de semana, en su “plan de gobierno” para los primeros 100 días. Trump declaró que cortaría de tajo los suministros económicos que mantienen a EU al comando de la hegemonía de Occidente y mantienen la paz en América; que detendrá el comercio hasta renegociar NAFTA y los tratados comerciales
internacionales que rigen el comercio del mundo con EU, y promete
tomar las acciones necesarias para minar la economía de China; y en fin, todas las acciones que un dictador, -como si él pudiera manejar a Senadores y Diputados a su antojo-, han aquí, arrancando aplausos de los títeres que le siguen y acrecentando el bullying contra el pueblo de Norteamérica. Ha logrado socavar la confianza de los ciudadanos en las instituciones gubernamentales, y ha dividido hasta a su propio partido, y que, como ya lo comenté en otras columnas, pudiera perder todo el control y quedar en medio del descontento del 45 por ciento de ciudadanos que le apoyan y del 50 por ciento de demócratas, si es que
pierde la elección.

El Partido Republicano como predijese el manifiesto: “es como el
mago que no puede detener lo que sale del sombrero de copa” y hoy y
en lo que resta de las elecciones, seguramente tratará de mantener su
posición en las cámaras baja y alta. 

Los republicanos saben que aun con el posible máximo del 50 por ciento del electorado apoyando a Trump; el propio sistema de colegios electorales seguramente dará el triunfo a Hillary, y con ello se desatará una elección que podría echar por tierra la todavía endeble recuperación de la economía, que es donde descansa la democracia y el control de América sobre el mundo.

Regresando a México, aun ganando Hillary la batalla, y si el partido demócrata no consigue el control de las dos cámaras, se podrían paralizar y modificar sustantivamente los tratados comerciales actuales, con lo que la frontera, no solo se endurecería, sino que los mexicanos seriamos blanco de uno de los sindicatos que más ha apoyado a Trump, y que hasta ha participado en la reunión de fondos para su
campaña, el de la CBP o división de la Patrulla Fronteriza de la Secretaria de Seguridad Interna (DHS, por sus siglas en Inglés) -que yo personalmente no creo refleja el verdadero sentir de sus miembros y empleados-.

Finalmente tenemos a Texas, con un gobernador republicano que
apuntaría todos sus reflectores contra México para quebrantar las acciones de la Clinton. Perdón estimado lector, por no preguntar ¿qué opina? más bien enfático pregunto ¿Y usted qué hará?

El autor es analista político en Texas, y experto en temas de la frontera México-Estados Unidos.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.